!FELIZ AÑO NUEVO!
lunes, 31 de diciembre de 2012
miércoles, 17 de octubre de 2012
EN 2013 LOS PADRES TAMPOCO TENDRÁN LAS CUATRO SEMANAS DE PERMISO DE PATERNIDAD
El Gobierno ha decidido retrasar un año más la ampliación del
permiso de paternidad a cuatro semanas y lo ha prometido para 2014, a pesar de
que tras ganar las elecciones en noviembre, el Ejecutivo 'popular' se
comprometió a poner en marcha esta 'promesa socialista' para el 1 de enero de
2013.
Sin embargo, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) previsto para 2013 ya recogió una modificación de la Ley de 2009 de ampliación de duración del permiso de paternidad en casos de nacimiento, adopción o acogida, para transformar su redacción y cambiar la fecha de puesta en marcha de 2013 a 2014.
Esta iniciativa que prometió el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en la Ley de Igualdad de 2007, ha sido pospuesta y modificada en bastantes ocasiones. De hecho, se retrasa un año tras otro desde el 2010, y por falta de disponibilidad presupuestaria para asumir el coste que esta medida supondría.
Ocasiones en las que las 4 semanas de permiso de paternidad han sido aplazadas:
- En 2007: el Gobierno del PSOE accede a las cuatro semanas de paternidad con la condición de que se aplazara su entrada en vigor durante seis años (2013), y a cambio de que todos los partidos retiraran las numerosas enmiendas a la Ley de Igualdad que proponían la duración de 4 semanas.
- En 2009: la Ley 9/2009, a propuesta del Gobierno del PSOE, adelanta la entrada en vigor al 1 de enero de 2011.
- En 2010: el Gobierno del PSOE incluye una disposición en la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2011 aplazando un año su entrada en vigor (al 1 de enero de 2012).
- En 2011: el Gobierno del PP dicta un Decreto (ratificado en 2012 por el Parlamento) por el que se pospone otro año la entrada en vigor (al 1 de enero de 2013).
- En 2012: la Comisión de Igualdad del Congreso aprueba por unanimidad, a propuesta del PP, la solicitud al Gobierno del PP de que la ampliación entre en vigor el 1 de enero de 2013, ampliación que ya estaba prevista en esa fecha según el decreto del Gobierno del PP de 2011, y por supuesto según la propia Ley de Igualdad ya desde 2007 (parece un trabalenguas pero es la realidad).
- Ahora: el Gobierno del PP incluye una disposición, en la propuesta de Ley de Presupuestos del Estado para 2013, por la que retrasaría la entrada en vigor de las 4 semanas al 1 de enero de 2014.
Os dejo un link a la web PPIINA -Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción-, donde podéis informaros de forma más detallada sobre esta cuestión que sigue esperando una respuesta favorable por parte del Ejecutivo.
domingo, 19 de agosto de 2012
PERSPECTIVA ECONÓMICA
A continuación analizaremos distintos
indicadores que nos permitirán conocer la evolución del mercado laboral
español, en el periodo 2001-2012, con un especial enfoque en la variable sexo,
tanto a nivel de ocupación, paro registrado y población inactiva. Para ello,
comenzaremos el análisis a través de los datos que nos muestren la relación
actual entre población activa e inactiva, entendiéndose por población activa
aquella que se encuentra en el mercado laboral (bien ocupada o en paro) y
población inactiva, siendo ésta aquella que no se considera dentro del mercado
laboral.
Tres son los principales índices que
ofrece en Instituto Nacional de Estadística para una primera toma de contacto
con el mercado laboral: la tasa de actividad, tasa de ocupación y tasa de paro.
Para una mejor comprensión, adjuntamos las definiciones que se contempla en las
notas metodológicas de la EPA para estos conceptos:
Activos: Son aquellas personas de 16 o más años que, durante
la semana de referencia (la anterior a aquella en que se realiza la
entrevista), suministran mano de obra para la producción de bienes y servicios
o están disponibles y en condiciones de incorporarse a dicha producción. Se
subdividen en ocupados y parados.
Ocupados: Son las personas de 16 o más años que durante la
semana de referencia han estado trabajando durante al menos una hora a cambio
de una retribución en dinero o especie o quienes teniendo trabajo han estado
temporalmente ausentes del mismo por enfermedad, vacaciones, etcétera.
Los ocupados se subdividen en trabajadores por cuenta
propia (empleadores, empresarios sin asalariados y trabajadores independientes)
y asalariados (públicos o privados). Atendiendo a la duración de la jornada los
ocupados se clasifican en ocupados a tiempo completo (con una jornada habitual
semanal superior a 30 horas) y a tiempo parcial (con una jornada habitual
semanal inferior a 35 horas).
Parados: Son las personas de 16 o más años que durante la
semana de referencia han estado sin trabajo, disponibles para trabajar y
buscando activamente empleo. Se considera que una persona busca empleo de forma
activa si:
- Ha estado en
contacto con una oficina pública de empleo con el fin de encontrar
trabajo.
- Ha estado en
contacto con una oficina privada (oficina de empleo temporal, empresa
especializada en contratación, etc.) con el fin de encontrar trabajo.
- Ha enviado una
candidatura directamente a los empleadores.
- Ha indagado a
través de relaciones personales, por mediación de sindicatos, etc.
- Se ha anunciado o
ha respondido a anuncios de periódicos.
- Ha estudiado
ofertas de empleo.
- Ha participado en
una prueba, concurso o entrevista, en el marco de un procedimiento de
contratación.
- Ha estado
buscando terrenos o locales.
- Ha realizado
gestiones para obtener permisos, licencias o recursos financieros.
También se consideran parados a las personas que ya
han encontrado un trabajo y están a la espera de incorporarse a él, siempre que
verifiquen las dos primeras condiciones.
Inactivos: Recibe esta consideración la población de 16 o más
años no incluida en las categorías anteriores.
Para los últimos datos disponibles,
correspondientes al primer trimestre del año 2012, podemos ver cómo la tasa de
actividad para ambos sexos se sitúa en el 59,94%. Un análisis comparativo
muestra cómo esta tasa es claramente superior en hombres (66,86%) frente a las
mujeres (53,35%). Esto permite afirmar cómo el mercado laboral muestra una
mayor presencia de hombres frente a mujeres, quienes muestran una tasa de
actividad de más de seis puntos y medio por debajo de la media y de casi
catorce puntos frente a la tasa de actividad masculina. Una comparativa
histórica nos permitirá comprobar la evolución de este indicador. Si atendemos
a los datos del año 2001, comprobaremos cómo la tasa de actividad, en términos
generales ha aumentado en este periodo (una tasa de 59,94 en 2012 frente a
53,41 en 2001). Sin embargo, este aumento se relaciona con la incorporación
femenina al mercado laboral, dado que mientras la tasa de actividad masculina
apenas ha sufrido variación (66,96 en 2012 y 66,53 en 2001), la tasa de
actividad femenina ha aumentado más de doce puntos, pasando de ser del 40,96%
en 2001 hasta el 53,35% de la actualidad.
Esta evolución puede contrastarse
igualmente en el resto de indicadores comentados. Si atendemos a la tasa de
ocupación, que ya hace referencia a personas con un empleo, podemos ver cómo en
estos años la tasa de ocupación se ha reducido en un 2,45%, siendo esta
reducción del número de potenciales ocupados mucho más significativa en los
hombres (-10,72%), frente a un aumento de cinco puntos en el caso de las
mujeres (5,38%). Pese a esta comparativa, que muestra una mejora en la tasa de
ocupación femenina en los últimos años, pese al adverso panorama laboral, la
realidad sigue señalando desigualdades en el mercado laboral, dado que la tasa
de ocupación para ambos sexos se sitúa en el 45,29%, siendo algo más de cinco
puntos menos en el caso de las mujeres (40,09%) y del 50,75% en el caso de los
hombres. Estas cifras arrojan un diferencial de 10 puntos frente a la tasa de
ocupación masculina y femenina (50,75% masculino frente al 40,09% femenino),
aunque muestran una clara evolución, dado que en el año 2001 dicho diferencial
era de 26 puntos (61,47% frente a 34,71%).
2012
|
2001
|
VARIACIÓN
|
||
Ambos sexos
|
TASA DE ACTIVIDAD
|
59,94
|
53,41
|
6,53
|
TASA DE OCUPACIÓN
|
45,29
|
47,74
|
-2,45
|
|
TASA DE PARO
|
24,44
|
10,63
|
13,81
|
|
Mujeres
|
TASA DE ACTIVIDAD
|
53,35
|
40,96
|
12,39
|
TASA DE OCUPACIÓN
|
40,09
|
34,71
|
5,38
|
|
TASA DE PARO
|
24,86
|
15,25
|
9,61
|
|
Hombres
|
TASA DE ACTIVIDAD
|
66,86
|
66,55
|
0,31
|
TASA DE OCUPACIÓN
|
50,75
|
61,47
|
-10,72
|
|
TASA DE PARO
|
24,09
|
7,62
|
16,47
|
Fuente: Instituto
de la Mujer.
La tercera variable a analizar, la
tasa de paro, muestra en cambio tasas similares en cuanto a hombres y mujeres.
En el primer trimestre del 2012 la tasa de paro para ambos sexos se situaba en
el 24,44 %, siendo del 24,86% para las mujeres y del 24,09% en el caso de los
hombres, siendo así el diferencial menos a un punto. Este diferencial, en el
año 2001, ascendía a más de 8 puntos, dado que el paro femenino en dicho año se
situaba en el 15,25% siendo el paro masculino únicamente del 7,62% (con un
10,63% de tasa de paro para ambos sexos).
Siguiendo con datos relativos a la
tasa de paro, analizaremos la distribución de la población en paro según rangos
de edad. Para ambos sexos, podemos ver cómo la mayor parte de la población en
paro se encuentra en la franja de entre 25 y 44 años, tanto para hombres como
para mujeres, con porcentajes muy similares (entre el 51% y 53% en datos de
mayo 2012). Respecto al resto de franjas de edad analizadas, vemos cómo los
menores de 25 años suponen entre el 10% y 11% de la población desempleada
(similar en ambos sexos) como también encontramos porcentajes similares en los
mayores de 45 años, con cifras que rondan el 37% de la población. Realizando
una comparativa entre los datos de mayo 2012 y mayo 2011, podemos ver que
apenas ha habido variaciones en este periodo, encontrando apenas cambios en el
aumento del porcentaje de parados mayores de 45 años (tanto en hombres como en
mujeres). Sin embargo, si atendemos a un análisis histórico más amplio (2012-2001)
podemos ver cómo se ha producido un progresivo aumento del peso de la población
parada de mayor edad, pasando del 29% los parados de ambos sexos mayores de 45
años (en 2001) hasta el 37% en mayo de 2012. Este aumento, que únicamente ha
sido de tres puntos en el caso de los hombres (37% en 2012 y 34% en 2001), ha
sido muy significativo en el caso de las mujeres, aumentando desde el 26% para
mayores de 45 años en 2001 hasta el 38% en 2012.
Recordemos cómo, además de tasas de
paro superiores en el caso de las mujeres, así como una menor inserción en el
mercado laboral (tasas de ocupación inferiores), la tasa de inactividad en las
mujeres es superior a la de los hombres. Si deseamos realizar un análisis
desglosado de los motivos en los cuáles puede agruparse la población inactiva,
podemos encontrar diferencias relevantes entre las medias de ambos sexos y la
población femenina. La mayor parte de la población inactiva la encontramos en
tres grandes tipologías:
·
Jubilados o prejubilados: 36% en 2012
·
Labores del hogar: 26% en 2012
·
Estudiantes: 17% en 2012
Estos tres grandes grupos son los que
históricamente mayor representatividad han tenido, aunque se muestra una mayor
importancia en 2012 del colectivo de jubilados, frente al descenso que
presentan las personas de ambos sexos dedicadas a las labores del hogar,
categoría que se reduce frente a los porcentajes del año 2011.
Sin embargo, si atendemos a al
distribución por sexos, veremos cómo existen diferencias muy sustanciales
acerca de cómo se distribuye esta población:
% Mujeres
|
Total
|
||
Estudiante
|
51%
|
54%
|
|
Jubilada o prejubilada
|
33%
|
28%
|
|
Labores del hogar
|
92%
|
99%
|
|
Incapacitada para
trabajar
|
56%
|
46%
|
|
Perceptora de pensión distinta de la de jubilación (o prejubilación)
|
91%
|
92%
|
|
Realizó sin remuneración trabajos
sociales, actividades benéficas,...
|
25%
|
33%
|
|
Otras
|
33%
|
31%
|
Fuente: Instituto
de la Mujer.
Podemos ver cómo, mientras existen
algunas categorías donde existe una paridad en cuanto al porcentaje de hombres
y mujeres (estudiantes: 51% mujeres/49% hombres, incapacitada para trabajar:
56% mujeres/44% hombres), encontramos categorías típicamente femeninas y otras,
en cambio, con predominancia de hombres.
Así, las mujeres representan el 92% de
las personas inactivas dedicadas a las labores del hogar, así como el 91% de
las personas perceptoras de pensión distinta de la jubilación o prejubilación
(como podrían ser distintos subsidios no contributivos, es decir, no
directamente vinculados con el mercado laboral). Por otro lado, encontramos
mayor presencia de hombres en jubilados (67% hombres) o el 75% de hombres que
realizaron sin remuneración trabajos sociales o actividades benéficas.
Finalmente, tras analizar la
composición y distribución de la tasa de inactivos, pasaremos a revisar la
distribución del mercado laboral en cuanto a la distribución de las mujeres en
los distintos sectores productivos. Podemos comprobar cómo la presencia de las
mujeres no es equivalente en los distintos sectores productivos contemplados en
este análisis.
Aquel sector productivo en el que
existe una mayor paridad en cuanto a sexos es sin duda el sector servicios;
este sector, que representa el 75% del empleo global, se reparte entre un 54%
de ocupación para las mujeres y un 46% en el caso de los hombres. Comparando
los datos disponibles del año 2001, podemos ver cómo ha aumentado la tasa de
empleo femenino en este sector, pasando del 49% hasta el comentado 54%.
El resto de sectores productivos son
mayoritariamente ocupados por hombres, en porcentajes que van desde el 92% en
el caso de la construcción, hasta el 75% de la industria y el 74% para la
agricultura. En ambos casos apenas se han experimentado cambios en el periodo
2012-2001 analizado.
viernes, 13 de julio de 2012
Una perspectiva sociológica
La idea de este artículo es redactar
un pequeño análisis de las situación de las mujeres en el mercado laboral
español, apoyándonos en varios artículos de opinión, actuales, como: “¿Por qué España tiene un desempleo tan
elevado?”, de Vicenç Navarro y “Recortes
de Rajoy: las mujeres cargan con la peor parte”, de Juan Torres López.
Además de tomar como refrencia
diversas cifras que han sido actualizadas de los datos de las tablas del texto:
“Desprovistas de poder pero nunca olvidadas: las desigualdades de género como
elemento estructurante de la organización del trabajo”, de María. M.
Poveda Rosa.
TABLA
1
Mujeres
en edad laboral según su relación con la actividad
Evolución
desde 2010 hasta 2012 (Números absolutos en miles)
AÑO
|
Población
> 16 años
|
ACTIVAS
|
Ocupadas
|
Paradas
|
INACTIVAS
|
2008*
|
19.432,0
|
9.764,4
|
8.565,8
|
1.198
|
9.667,6
|
2010
|
38.450,80
|
10.213,30
|
8.154,20
|
2.059,00
|
9.409,50
|
2011
|
38.512
|
10.367,90
|
8.092,70
|
2.275,20
|
9.317,60
|
2012
|
38.493,60
|
10.521,60
|
7.905,90
|
2.615,20
|
9.198,60
|
Fuente: Elaboración propia a partir de
datos de la EPA I trimestre.
*Datos del II trimestre de 2008 (EPA)
TABLA 2
Balance Mercado de Trabajo. 2010-2012. (Con datos de 2008)
Población 16 y más
|
ACTIVOS
|
|||||
AÑO
|
Total
|
H
|
M
|
Total
|
H
|
M
|
2008*
|
38.161
|
18.729
|
19.432
|
22.806
|
13.042
|
9.764
|
2010
|
38.450,80
|
18.828,00
|
19.622,80
|
23.006,90
|
12.793,60
|
10.213,30
|
2011
|
38.512,00
|
18.826,60
|
19.685,40
|
23.061,80
|
12.694,00
|
10.367,90
|
2012
|
38.493,60
|
18.773,40
|
19.720,30
|
23.072,80
|
12.551,10
|
10.521,60
|
OCUPADOS
|
PARADOS
|
|||||
AÑO
|
Total
|
H
|
M
|
Total
|
H
|
M
|
2008*
|
20.425
|
11.859
|
5.566
|
2.381
|
1.182
|
1.198
|
2010
|
18.394,20
|
10.239,90
|
8.154,20
|
4.612,70
|
2.553,70
|
2.059,00
|
2011
|
18.151,70
|
10.059,00
|
8.092,70
|
4.910,20
|
2.635,00
|
2.275,20
|
2012
|
17.433,20
|
9.527,30
|
7,905,9
|
5.639,50
|
3.023,80
|
2.615,20
|
Fuente: Elaboración propia a partir de
datos de la EPA I trimestre.
*Datos del II trimestre de 2008 (EPA)
Como apunta Vicenç Navarro, la
evidencia muestra que en España se crean y se destruyen puestos de trabajo muy
fácilmente, ya que la creación y la destrucción de ocupación en el mercado
español es muy sensible a las variaciones del ciclo económico.
Esta debilidad de nuestro mercado de
trabajo incide de forma más directa en las mujeres, ya que ocupan puestos de
trabajo más sensibles de ser destruidos. ¿Por qué las mujeres ocupan puestos de
trabajo más vulnerables?, bien, existe una clara división sexual del trabajo en
la que podemos observar una segregación vertical que se caracteriza por lo que
conocemos como “techo de cristal”, en lo que respecta a la promoción a puestos
de responsabilidad y los “suelos pegajosos” que hacen referencia a las
responsabilidades y cargas afectivas y emocionales que en el ámbito doméstico
acaban recayendo sobre las mujeres, atrapándolas con los lazos de los afectos
que dificultan o impiden su salida y realización personal lejos del ámbito familiar.
Además de dicha segregación, también
hay una clara segregación ocupacional que hace que existan sectores claramente
feminizados u ocupaciones que se consideran de mujeres.
La brecha salarial es otra
característica que describe el trabajo femenino, así como las formas de trabajo
atípico o los contratos a tiempo parcial, que son más sufridos que escogidos
para muchas mujeres que no encuentran otra alternativa. Sobre estas barreras se
suma el hecho de que la puerta giratoria no gira y que no existe una
corresponsabilidad real.
Cuando las
mujeres entran en el mercado de trabajo, se encuentran con un sistema pensado
para hombres que pueden trabajar a tiempo completo porque no soportan las
pesadas cargas familiares. Ante este hecho, las mujeres se ven empujadas hacia
puestos de trabajo menos cualificados, más inestables y peor remunerados.
Todas estas características son
propias de condiciones laborales claramente precarizadas, que además conllevan
un incremento de las desigualdades sociales.
Esta situación lo que plasma es que
existen distintos mercados laborales que se caracterizan por una jerarquización
de los mismos, en la que los rasgos masculinos ocupan determinados trabajos que
“casualmente” coinciden con unas condiciones más favorables como son: jornadas
completas, contratos indefinidos y mayores salarios; y unos rasgos femeninos
que como hemos visto ocupan otros espacios con valoraciones desiguales.
Las cifras actuales, también es
cierto, nos indican una clara feminización del empleo o lo que es lo mismo una
precariedad global pata todos/as.
Precisamente para corregir
situaciones de desigualdad como las que se dan en el mercado laboral, las
políticas de igualdad se encaminan a equiparar y corregir esa falta de equidad
que existe entre hombres y mujeres. Sin embargo, igual que se crean políticas
en pro de la igualdad, se aprueban políticas que no tienen en cuenta la
perspectiva de género y que suponen un perjuicio para las mujeres.
Es lo que está ocurriendo en la
actualidad en nuestro contexto de crisis económica y con las decisiones que el
gobierno del PP está tomando. En el texto de Juan Torres se detalla muy bien
qué medidas son las que perjudicarán de una manera más intensa a las mujeres, y
que todavía no podemos ver en cifras pero se dejarán sentir.
La congelación del salario mínimo,
-ya que las mujeres suelen disfrutar de menor renta-, la reforma del IRPF, la
bajada de las pensiones –pues reciben pensiones más bajas que los hombres como
media y son mayores perceptoras de las mismas-, la falta de recursos para Ley
de Dependencia, la congelación de plantillas en el sector público –sector con
una gran incorporación de mujeres-, la promoción del empleo a tiempo parcial -más
sufrido que escogido por muchas mujeres- y la disminución en el gasto social
son sólo algunos ejemplos de medidas que no han sopesado el impacto que van a
tener en el empleo femenino y que en las cifras de próximos años vamos a ver
reflejado.
Ante este panorama parece que la dificultad de la mayoría de mujeres
españolas que se han incorporado al mercado de trabajo español en estos últimos
veinticinco años no va a ser cómo lograr alcanzar las cúpulas directivas, sino
cómo permanecer en el empleo y cómo lograr que sea un empleo estable y de
calidad, ya que parece que los suelos pegajosos van a ir en aumento, así como
la precariedad global de los puestos de trabajo.
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