miércoles, 17 de octubre de 2012

EN 2013 LOS PADRES TAMPOCO TENDRÁN LAS CUATRO SEMANAS DE PERMISO DE PATERNIDAD

El Gobierno ha decidido retrasar un año más la ampliación del permiso de paternidad a cuatro semanas y lo ha prometido para 2014, a pesar de que tras ganar las elecciones en noviembre, el Ejecutivo 'popular' se comprometió a poner en marcha esta 'promesa socialista' para el 1 de enero de 2013.

Sin embargo, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) previsto para 2013 ya recogió una modificación de la Ley de 2009 de ampliación de duración del permiso de paternidad en casos de nacimiento, adopción o acogida, para transformar su redacción y cambiar la fecha de puesta en marcha de 2013 a 2014.

Esta iniciativa que prometió el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en la Ley de Igualdad de 2007, ha sido pospuesta y modificada en bastantes ocasiones. De hecho, se retrasa un año tras otro desde el 2010, y por falta de disponibilidad presupuestaria para asumir el coste que esta medida supondría.

Ocasiones en las que las 4 semanas de permiso de paternidad han sido aplazadas:

- En 2007: el Gobierno del PSOE accede a las cuatro semanas de paternidad con la condición de que se aplazara su entrada en vigor durante seis años (2013), y a cambio de que todos los partidos retiraran las numerosas enmiendas a la Ley de Igualdad que proponían la duración de 4 semanas.

- En 2009: la Ley 9/2009, a propuesta del Gobierno del PSOE, adelanta la entrada en vigor al 1 de enero de 2011.

- En 2010: el Gobierno del PSOE incluye una disposición en la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2011 aplazando un año su entrada en vigor (al 1 de enero de 2012).

- En 2011: el Gobierno del PP dicta un Decreto (ratificado en 2012 por el Parlamento) por el que se pospone otro año la entrada en vigor (al 1 de enero de 2013).

- En 2012: la Comisión de Igualdad del Congreso aprueba por unanimidad, a propuesta del PP, la solicitud al Gobierno del PP de que la ampliación entre en vigor el 1 de enero de 2013, ampliación que ya estaba prevista en esa fecha según el decreto del Gobierno del PP de 2011, y por supuesto según la propia Ley de Igualdad ya desde 2007 (parece un trabalenguas pero es la realidad).

- Ahora: el Gobierno del PP incluye una disposición, en la propuesta de Ley de Presupuestos del Estado para 2013, por la que retrasaría la entrada en vigor de las 4 semanas al 1 de enero de 2014.

Os dejo un link a la web PPIINA -Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción-, donde podéis informaros de forma más detallada sobre esta cuestión que sigue esperando una respuesta favorable por parte del Ejecutivo.

domingo, 19 de agosto de 2012

PERSPECTIVA ECONÓMICA


A continuación analizaremos distintos indicadores que nos permitirán conocer la evolución del mercado laboral español, en el periodo 2001-2012, con un especial enfoque en la variable sexo, tanto a nivel de ocupación, paro registrado y población inactiva. Para ello, comenzaremos el análisis a través de los datos que nos muestren la relación actual entre población activa e inactiva, entendiéndose por población activa aquella que se encuentra en el mercado laboral (bien ocupada o en paro) y población inactiva, siendo ésta aquella que no se considera dentro del mercado laboral.
Tres son los principales índices que ofrece en Instituto Nacional de Estadística para una primera toma de contacto con el mercado laboral: la tasa de actividad, tasa de ocupación y tasa de paro. Para una mejor comprensión, adjuntamos las definiciones que se contempla en las notas metodológicas de la EPA para estos conceptos:
Activos: Son aquellas personas de 16 o más años que, durante la semana de referencia (la anterior a aquella en que se realiza la entrevista), suministran mano de obra para la producción de bienes y servicios o están disponibles y en condiciones de incorporarse a dicha producción. Se subdividen en ocupados y parados.
Ocupados: Son las personas de 16 o más años que durante la semana de referencia han estado trabajando durante al menos una hora a cambio de una retribución en dinero o especie o quienes teniendo trabajo han estado temporalmente ausentes del mismo por enfermedad, vacaciones, etcétera.
Los ocupados se subdividen en trabajadores por cuenta propia (empleadores, empresarios sin asalariados y trabajadores independientes) y asalariados (públicos o privados). Atendiendo a la duración de la jornada los ocupados se clasifican en ocupados a tiempo completo (con una jornada habitual semanal superior a 30 horas) y a tiempo parcial (con una jornada habitual semanal inferior a 35 horas).
Parados: Son las personas de 16 o más años que durante la semana de referencia han estado sin trabajo, disponibles para trabajar y buscando activamente empleo. Se considera que una persona busca empleo de forma activa si:
  • Ha estado en contacto con una oficina pública de empleo con el fin de encontrar trabajo.
  • Ha estado en contacto con una oficina privada (oficina de empleo temporal, empresa especializada en contratación, etc.) con el fin de encontrar trabajo.
  • Ha enviado una candidatura directamente a los empleadores.
  • Ha indagado a través de relaciones personales, por mediación de sindicatos, etc.
  • Se ha anunciado o ha respondido a anuncios de periódicos.
  • Ha estudiado ofertas de empleo.
  • Ha participado en una prueba, concurso o entrevista, en el marco de un procedimiento de contratación.
  • Ha estado buscando terrenos o locales.
  • Ha realizado gestiones para obtener permisos, licencias o recursos financieros.
También se consideran parados a las personas que ya han encontrado un trabajo y están a la espera de incorporarse a él, siempre que verifiquen las dos primeras condiciones.
Inactivos: Recibe esta consideración la población de 16 o más años no incluida en las categorías anteriores.
Para los últimos datos disponibles, correspondientes al primer trimestre del año 2012, podemos ver cómo la tasa de actividad para ambos sexos se sitúa en el 59,94%. Un análisis comparativo muestra cómo esta tasa es claramente superior en hombres (66,86%) frente a las mujeres (53,35%). Esto permite afirmar cómo el mercado laboral muestra una mayor presencia de hombres frente a mujeres, quienes muestran una tasa de actividad de más de seis puntos y medio por debajo de la media y de casi catorce puntos frente a la tasa de actividad masculina. Una comparativa histórica nos permitirá comprobar la evolución de este indicador. Si atendemos a los datos del año 2001, comprobaremos cómo la tasa de actividad, en términos generales ha aumentado en este periodo (una tasa de 59,94 en 2012 frente a 53,41 en 2001). Sin embargo, este aumento se relaciona con la incorporación femenina al mercado laboral, dado que mientras la tasa de actividad masculina apenas ha sufrido variación (66,96 en 2012 y 66,53 en 2001), la tasa de actividad femenina ha aumentado más de doce puntos, pasando de ser del 40,96% en 2001 hasta el 53,35% de la actualidad.
Esta evolución puede contrastarse igualmente en el resto de indicadores comentados. Si atendemos a la tasa de ocupación, que ya hace referencia a personas con un empleo, podemos ver cómo en estos años la tasa de ocupación se ha reducido en un 2,45%, siendo esta reducción del número de potenciales ocupados mucho más significativa en los hombres (-10,72%), frente a un aumento de cinco puntos en el caso de las mujeres (5,38%). Pese a esta comparativa, que muestra una mejora en la tasa de ocupación femenina en los últimos años, pese al adverso panorama laboral, la realidad sigue señalando desigualdades en el mercado laboral, dado que la tasa de ocupación para ambos sexos se sitúa en el 45,29%, siendo algo más de cinco puntos menos en el caso de las mujeres (40,09%) y del 50,75% en el caso de los hombres. Estas cifras arrojan un diferencial de 10 puntos frente a la tasa de ocupación masculina y femenina (50,75% masculino frente al 40,09% femenino), aunque muestran una clara evolución, dado que en el año 2001 dicho diferencial era de 26 puntos (61,47% frente a 34,71%).

2012
2001
VARIACIÓN
Ambos sexos
TASA DE ACTIVIDAD
59,94
53,41
6,53
TASA DE OCUPACIÓN
45,29
47,74
-2,45
TASA DE PARO
24,44
10,63
13,81
Mujeres
TASA DE ACTIVIDAD
53,35
40,96
12,39
TASA DE OCUPACIÓN
40,09
34,71
5,38
TASA DE PARO
24,86
15,25
9,61
Hombres
TASA DE ACTIVIDAD
66,86
66,55
0,31
TASA DE OCUPACIÓN
50,75
61,47
-10,72
TASA DE PARO
24,09
7,62
16,47
Fuente: Instituto de la Mujer.

La tercera variable a analizar, la tasa de paro, muestra en cambio tasas similares en cuanto a hombres y mujeres. En el primer trimestre del 2012 la tasa de paro para ambos sexos se situaba en el 24,44 %, siendo del 24,86% para las mujeres y del 24,09% en el caso de los hombres, siendo así el diferencial menos a un punto. Este diferencial, en el año 2001, ascendía a más de 8 puntos, dado que el paro femenino en dicho año se situaba en el 15,25% siendo el paro masculino únicamente del 7,62% (con un 10,63% de tasa de paro para ambos sexos).

Siguiendo con datos relativos a la tasa de paro, analizaremos la distribución de la población en paro según rangos de edad. Para ambos sexos, podemos ver cómo la mayor parte de la población en paro se encuentra en la franja de entre 25 y 44 años, tanto para hombres como para mujeres, con porcentajes muy similares (entre el 51% y 53% en datos de mayo 2012). Respecto al resto de franjas de edad analizadas, vemos cómo los menores de 25 años suponen entre el 10% y 11% de la población desempleada (similar en ambos sexos) como también encontramos porcentajes similares en los mayores de 45 años, con cifras que rondan el 37% de la población. Realizando una comparativa entre los datos de mayo 2012 y mayo 2011, podemos ver que apenas ha habido variaciones en este periodo, encontrando apenas cambios en el aumento del porcentaje de parados mayores de 45 años (tanto en hombres como en mujeres). Sin embargo, si atendemos a un análisis histórico más amplio (2012-2001) podemos ver cómo se ha producido un progresivo aumento del peso de la población parada de mayor edad, pasando del 29% los parados de ambos sexos mayores de 45 años (en 2001) hasta el 37% en mayo de 2012. Este aumento, que únicamente ha sido de tres puntos en el caso de los hombres (37% en 2012 y 34% en 2001), ha sido muy significativo en el caso de las mujeres, aumentando desde el 26% para mayores de 45 años en 2001 hasta el 38% en 2012.
Recordemos cómo, además de tasas de paro superiores en el caso de las mujeres, así como una menor inserción en el mercado laboral (tasas de ocupación inferiores), la tasa de inactividad en las mujeres es superior a la de los hombres. Si deseamos realizar un análisis desglosado de los motivos en los cuáles puede agruparse la población inactiva, podemos encontrar diferencias relevantes entre las medias de ambos sexos y la población femenina. La mayor parte de la población inactiva la encontramos en tres grandes tipologías:
·         Jubilados o prejubilados: 36% en 2012
·         Labores del hogar: 26% en 2012
·         Estudiantes: 17% en 2012
Estos tres grandes grupos son los que históricamente mayor representatividad han tenido, aunque se muestra una mayor importancia en 2012 del colectivo de jubilados, frente al descenso que presentan las personas de ambos sexos dedicadas a las labores del hogar, categoría que se reduce frente a los porcentajes del año 2011.
Sin embargo, si atendemos a al distribución por sexos, veremos cómo existen diferencias muy sustanciales acerca de cómo se distribuye esta población:

% Mujeres
Total
Estudiante
51%
54%
Jubilada o prejubilada
33%
28%
Labores del hogar
92%
99%
Incapacitada para trabajar
56%
46%
Perceptora de pensión distinta de la de jubilación (o prejubilación)
91%
92%
Realizó sin remuneración trabajos sociales, actividades benéficas,...
25%
33%
Otras
33%
31%
Fuente: Instituto de la Mujer.

Podemos ver cómo, mientras existen algunas categorías donde existe una paridad en cuanto al porcentaje de hombres y mujeres (estudiantes: 51% mujeres/49% hombres, incapacitada para trabajar: 56% mujeres/44% hombres), encontramos categorías típicamente femeninas y otras, en cambio, con predominancia de hombres.
Así, las mujeres representan el 92% de las personas inactivas dedicadas a las labores del hogar, así como el 91% de las personas perceptoras de pensión distinta de la jubilación o prejubilación (como podrían ser distintos subsidios no contributivos, es decir, no directamente vinculados con el mercado laboral). Por otro lado, encontramos mayor presencia de hombres en jubilados (67% hombres) o el 75% de hombres que realizaron sin remuneración trabajos sociales o actividades benéficas. 

Finalmente, tras analizar la composición y distribución de la tasa de inactivos, pasaremos a revisar la distribución del mercado laboral en cuanto a la distribución de las mujeres en los distintos sectores productivos. Podemos comprobar cómo la presencia de las mujeres no es equivalente en los distintos sectores productivos contemplados en este análisis.
Aquel sector productivo en el que existe una mayor paridad en cuanto a sexos es sin duda el sector servicios; este sector, que representa el 75% del empleo global, se reparte entre un 54% de ocupación para las mujeres y un 46% en el caso de los hombres. Comparando los datos disponibles del año 2001, podemos ver cómo ha aumentado la tasa de empleo femenino en este sector, pasando del 49% hasta el comentado 54%.
El resto de sectores productivos son mayoritariamente ocupados por hombres, en porcentajes que van desde el 92% en el caso de la construcción, hasta el 75% de la industria y el 74% para la agricultura. En ambos casos apenas se han experimentado cambios en el periodo 2012-2001 analizado. 

viernes, 13 de julio de 2012

Una perspectiva sociológica


La idea de este artículo es redactar un pequeño análisis de las situación de las mujeres en el mercado laboral español, apoyándonos en varios artículos de opinión, actuales, como: “¿Por qué España tiene un desempleo tan elevado?”, de Vicenç Navarro y “Recortes de Rajoy: las mujeres cargan con la peor parte”, de Juan Torres López.

Además de tomar como refrencia diversas cifras que han sido actualizadas de los datos de las tablas del texto: “Desprovistas de poder pero nunca olvidadas: las desigualdades de género como elemento estructurante de la organización del trabajo”, de María. M. Poveda Rosa.

TABLA 1
Mujeres en edad laboral según su relación con la actividad
Evolución desde 2010 hasta 2012 (Números absolutos en miles)

AÑO
Población    > 16 años
ACTIVAS
Ocupadas
Paradas
INACTIVAS
2008*
19.432,0
9.764,4
8.565,8
1.198
9.667,6
2010
38.450,80
10.213,30
8.154,20
2.059,00
9.409,50
2011
38.512
10.367,90
8.092,70
2.275,20
9.317,60
2012
38.493,60
10.521,60
7.905,90
2.615,20
9.198,60
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la EPA I trimestre.
*Datos del II trimestre de 2008 (EPA)


TABLA 2
Balance Mercado de Trabajo. 2010-2012. (Con datos de 2008)


Población 16 y más
ACTIVOS
AÑO
Total
H
M
Total
H
M
2008*
38.161
18.729
19.432
22.806
13.042
9.764
2010
38.450,80
18.828,00
19.622,80
23.006,90
12.793,60
10.213,30
2011
38.512,00
18.826,60
19.685,40
23.061,80
12.694,00
10.367,90
2012
38.493,60
18.773,40
19.720,30
23.072,80
12.551,10
10.521,60

OCUPADOS
PARADOS
AÑO
Total
H
M
Total
H
M
2008*
20.425
11.859
5.566
2.381
1.182
1.198
       2010
18.394,20
10.239,90
8.154,20
4.612,70
2.553,70
2.059,00
2011
18.151,70
10.059,00
8.092,70
4.910,20
2.635,00
2.275,20
2012
17.433,20
9.527,30
7,905,9
5.639,50
3.023,80
2.615,20
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la EPA I trimestre.
*Datos del II trimestre de 2008 (EPA)


Como apunta Vicenç Navarro, la evidencia muestra que en España se crean y se destruyen puestos de trabajo muy fácilmente, ya que la creación y la destrucción de ocupación en el mercado español es muy sensible a las variaciones del ciclo económico.

Esta debilidad de nuestro mercado de trabajo incide de forma más directa en las mujeres, ya que ocupan puestos de trabajo más sensibles de ser destruidos. ¿Por qué las mujeres ocupan puestos de trabajo más vulnerables?, bien, existe una clara división sexual del trabajo en la que podemos observar una segregación vertical que se caracteriza por lo que conocemos como “techo de cristal”, en lo que respecta a la promoción a puestos de responsabilidad y los “suelos pegajosos” que hacen referencia a las responsabilidades y cargas afectivas y emocionales que en el ámbito doméstico acaban recayendo sobre las mujeres, atrapándolas con los lazos de los afectos que dificultan o impiden su salida y realización personal lejos del ámbito familiar.
Además de dicha segregación, también hay una clara segregación ocupacional que hace que existan sectores claramente feminizados u ocupaciones que se consideran de mujeres.

La brecha salarial es otra característica que describe el trabajo femenino, así como las formas de trabajo atípico o los contratos a tiempo parcial, que son más sufridos que escogidos para muchas mujeres que no encuentran otra alternativa. Sobre estas barreras se suma el hecho de que la puerta giratoria no gira y que no existe una corresponsabilidad real.

Cuando las mujeres entran en el mercado de trabajo, se encuentran con un sistema pensado para hombres que pueden trabajar a tiempo completo porque no soportan las pesadas cargas familiares. Ante este hecho, las mujeres se ven empujadas hacia puestos de trabajo menos cualificados, más inestables y peor remunerados.

Todas estas características son propias de condiciones laborales claramente precarizadas, que además conllevan un incremento de las desigualdades sociales.
Esta situación lo que plasma es que existen distintos mercados laborales que se caracterizan por una jerarquización de los mismos, en la que los rasgos masculinos ocupan determinados trabajos que “casualmente” coinciden con unas condiciones más favorables como son: jornadas completas, contratos indefinidos y mayores salarios; y unos rasgos femeninos que como hemos visto ocupan otros espacios con valoraciones desiguales.  

Las cifras actuales, también es cierto, nos indican una clara feminización del empleo o lo que es lo mismo una precariedad global pata todos/as.

Precisamente para corregir situaciones de desigualdad como las que se dan en el mercado laboral, las políticas de igualdad se encaminan a equiparar y corregir esa falta de equidad que existe entre hombres y mujeres. Sin embargo, igual que se crean políticas en pro de la igualdad, se aprueban políticas que no tienen en cuenta la perspectiva de género y que suponen un perjuicio para las mujeres.

Es lo que está ocurriendo en la actualidad en nuestro contexto de crisis económica y con las decisiones que el gobierno del PP está tomando. En el texto de Juan Torres se detalla muy bien qué medidas son las que perjudicarán de una manera más intensa a las mujeres, y que todavía no podemos ver en cifras pero se dejarán sentir.

La congelación del salario mínimo, -ya que las mujeres suelen disfrutar de menor renta-, la reforma del IRPF, la bajada de las pensiones –pues reciben pensiones más bajas que los hombres como media y son mayores perceptoras de las mismas-, la falta de recursos para Ley de Dependencia, la congelación de plantillas en el sector público –sector con una gran incorporación de mujeres-, la promoción del empleo a tiempo parcial -más sufrido que escogido por muchas mujeres- y la disminución en el gasto social son sólo algunos ejemplos de medidas que no han sopesado el impacto que van a tener en el empleo femenino y que en las cifras de próximos años vamos a ver reflejado.

Ante este panorama parece que  la dificultad de la mayoría de mujeres españolas que se han incorporado al mercado de trabajo español en estos últimos veinticinco años no va a ser cómo lograr alcanzar las cúpulas directivas, sino cómo permanecer en el empleo y cómo lograr que sea un empleo estable y de calidad, ya que parece que los suelos pegajosos van a ir en aumento, así como la precariedad global de los puestos de trabajo.