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viernes, 13 de julio de 2012

Una perspectiva sociológica


La idea de este artículo es redactar un pequeño análisis de las situación de las mujeres en el mercado laboral español, apoyándonos en varios artículos de opinión, actuales, como: “¿Por qué España tiene un desempleo tan elevado?”, de Vicenç Navarro y “Recortes de Rajoy: las mujeres cargan con la peor parte”, de Juan Torres López.

Además de tomar como refrencia diversas cifras que han sido actualizadas de los datos de las tablas del texto: “Desprovistas de poder pero nunca olvidadas: las desigualdades de género como elemento estructurante de la organización del trabajo”, de María. M. Poveda Rosa.

TABLA 1
Mujeres en edad laboral según su relación con la actividad
Evolución desde 2010 hasta 2012 (Números absolutos en miles)

AÑO
Población    > 16 años
ACTIVAS
Ocupadas
Paradas
INACTIVAS
2008*
19.432,0
9.764,4
8.565,8
1.198
9.667,6
2010
38.450,80
10.213,30
8.154,20
2.059,00
9.409,50
2011
38.512
10.367,90
8.092,70
2.275,20
9.317,60
2012
38.493,60
10.521,60
7.905,90
2.615,20
9.198,60
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la EPA I trimestre.
*Datos del II trimestre de 2008 (EPA)


TABLA 2
Balance Mercado de Trabajo. 2010-2012. (Con datos de 2008)


Población 16 y más
ACTIVOS
AÑO
Total
H
M
Total
H
M
2008*
38.161
18.729
19.432
22.806
13.042
9.764
2010
38.450,80
18.828,00
19.622,80
23.006,90
12.793,60
10.213,30
2011
38.512,00
18.826,60
19.685,40
23.061,80
12.694,00
10.367,90
2012
38.493,60
18.773,40
19.720,30
23.072,80
12.551,10
10.521,60

OCUPADOS
PARADOS
AÑO
Total
H
M
Total
H
M
2008*
20.425
11.859
5.566
2.381
1.182
1.198
       2010
18.394,20
10.239,90
8.154,20
4.612,70
2.553,70
2.059,00
2011
18.151,70
10.059,00
8.092,70
4.910,20
2.635,00
2.275,20
2012
17.433,20
9.527,30
7,905,9
5.639,50
3.023,80
2.615,20
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la EPA I trimestre.
*Datos del II trimestre de 2008 (EPA)


Como apunta Vicenç Navarro, la evidencia muestra que en España se crean y se destruyen puestos de trabajo muy fácilmente, ya que la creación y la destrucción de ocupación en el mercado español es muy sensible a las variaciones del ciclo económico.

Esta debilidad de nuestro mercado de trabajo incide de forma más directa en las mujeres, ya que ocupan puestos de trabajo más sensibles de ser destruidos. ¿Por qué las mujeres ocupan puestos de trabajo más vulnerables?, bien, existe una clara división sexual del trabajo en la que podemos observar una segregación vertical que se caracteriza por lo que conocemos como “techo de cristal”, en lo que respecta a la promoción a puestos de responsabilidad y los “suelos pegajosos” que hacen referencia a las responsabilidades y cargas afectivas y emocionales que en el ámbito doméstico acaban recayendo sobre las mujeres, atrapándolas con los lazos de los afectos que dificultan o impiden su salida y realización personal lejos del ámbito familiar.
Además de dicha segregación, también hay una clara segregación ocupacional que hace que existan sectores claramente feminizados u ocupaciones que se consideran de mujeres.

La brecha salarial es otra característica que describe el trabajo femenino, así como las formas de trabajo atípico o los contratos a tiempo parcial, que son más sufridos que escogidos para muchas mujeres que no encuentran otra alternativa. Sobre estas barreras se suma el hecho de que la puerta giratoria no gira y que no existe una corresponsabilidad real.

Cuando las mujeres entran en el mercado de trabajo, se encuentran con un sistema pensado para hombres que pueden trabajar a tiempo completo porque no soportan las pesadas cargas familiares. Ante este hecho, las mujeres se ven empujadas hacia puestos de trabajo menos cualificados, más inestables y peor remunerados.

Todas estas características son propias de condiciones laborales claramente precarizadas, que además conllevan un incremento de las desigualdades sociales.
Esta situación lo que plasma es que existen distintos mercados laborales que se caracterizan por una jerarquización de los mismos, en la que los rasgos masculinos ocupan determinados trabajos que “casualmente” coinciden con unas condiciones más favorables como son: jornadas completas, contratos indefinidos y mayores salarios; y unos rasgos femeninos que como hemos visto ocupan otros espacios con valoraciones desiguales.  

Las cifras actuales, también es cierto, nos indican una clara feminización del empleo o lo que es lo mismo una precariedad global pata todos/as.

Precisamente para corregir situaciones de desigualdad como las que se dan en el mercado laboral, las políticas de igualdad se encaminan a equiparar y corregir esa falta de equidad que existe entre hombres y mujeres. Sin embargo, igual que se crean políticas en pro de la igualdad, se aprueban políticas que no tienen en cuenta la perspectiva de género y que suponen un perjuicio para las mujeres.

Es lo que está ocurriendo en la actualidad en nuestro contexto de crisis económica y con las decisiones que el gobierno del PP está tomando. En el texto de Juan Torres se detalla muy bien qué medidas son las que perjudicarán de una manera más intensa a las mujeres, y que todavía no podemos ver en cifras pero se dejarán sentir.

La congelación del salario mínimo, -ya que las mujeres suelen disfrutar de menor renta-, la reforma del IRPF, la bajada de las pensiones –pues reciben pensiones más bajas que los hombres como media y son mayores perceptoras de las mismas-, la falta de recursos para Ley de Dependencia, la congelación de plantillas en el sector público –sector con una gran incorporación de mujeres-, la promoción del empleo a tiempo parcial -más sufrido que escogido por muchas mujeres- y la disminución en el gasto social son sólo algunos ejemplos de medidas que no han sopesado el impacto que van a tener en el empleo femenino y que en las cifras de próximos años vamos a ver reflejado.

Ante este panorama parece que  la dificultad de la mayoría de mujeres españolas que se han incorporado al mercado de trabajo español en estos últimos veinticinco años no va a ser cómo lograr alcanzar las cúpulas directivas, sino cómo permanecer en el empleo y cómo lograr que sea un empleo estable y de calidad, ya que parece que los suelos pegajosos van a ir en aumento, así como la precariedad global de los puestos de trabajo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

PERSPECTIVAS DE ¿FUTURO?

¿Por qué la relación de las mujeres y el trabajo continúa siendo una cuestión debatida?, sin duda es la reflexión que me hago al vislumbrar la inexistencia de una corriente natural hacia la igualdad entre hombres y mujeres en éste, nuestro mercado laboral.

El fuerte impacto que está teniendo la reciente crisis en la desorbitada cifra de parados, parece obviar que la única novedad de esta situación de crisis, en relación a nuestro característico mercado de trabajo, es el aumento del paro masculino.

Ante esta reflexión, conviene aclarar que desde 1985,  el aumento permanente de la presencia de mujeres en el mercado de trabajo supuso también la aparición de un paro femenino que todavía perdura. Una tasa de paro femenina que ha sido capaz de resistir, incluso ante el gran volumen de ocupación creada en la designada década dorada (1995-2005) o durante los años de la denominada burbuja inmobiliaria. Es decir,  las tasas de paro femeninas tradicionalmente han sido  superiores a las masculinas.

Las mujeres ocupadas, sean o no conscientes de esta situación, ven restringidas sus posibilidades por una segregación ocupacional que concentra el empleo femenino. Dicha segregación, cuando es  horizontal significa que las mujeres suelen estar ocupadas en los servicios o en las industrias que requieren mucha presencia de mano de obra y poca tecnología. Y cuando es vertical significa que aquellas mujeres que pueden, tengan enormes dificultades para promocionar en su carrera profesional y alcanzar las cúpulas directivas.
Cabe destacar que  la gran mayoría de las ocupadas suelen ocupar sectores y empleos de baja cualificación, con bajos salarios y peores contratos (temporales, fijos discontinuos y a tiempo parcial) y que la segregación vertical, sólo afecta a una minoría de mujeres ocupadas.

Desde luego y en vista de las características que soporta el empleo femenino, la norma social que mejor lo define, en su mayoría, es la precariedad laboral.

En definitiva, la dificultad de la mayoría de mujeres españolas que se han incorporado al mercado de trabajo español en estos últimos veinticinco años no es cómo lograr alcanzar las cúpulas directivas, sino cómo permanecer en el empleo y cómo lograr que sea un empleo estable y de calidad.

Pero, ¿qué perspectiva de futuro se vislumbra en esta coyuntura de crisis?

Por ahora parece que el sector servicios es el que menos se ha visto perjudicado dentro del tsunami de paro que ha cubierto todo el país, y es en este sector dónde más concentración de empleo femenino hay; lo cual es positivo.

El desarrollo en 2006 de la ley 39/2006 de "Promoción de la Autonomía Personal y atención a Personas en situación de Dependencia" podría y debería ser un horizonte de mejora y promoción de este tipo de empleos – que tradicionalmente desarrollan mujeres-, siempre y cuando se destinen los suficientes recursos a esta cuestión; sin embargo, el panorama actual en las administraciones públicas hace difícil el desarrollo de dicha ley.

La Ley de Igualdad 3/2007, promovida en 2007, para lograr la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, resulta una herramienta en el ámbito laboral que puede y debe utilizarse para cambiar la realidad y las mentalidades actuales de la sociedad española.

Parece que la situación es bastante ruinosa, aunque no hay que olvidar que contamos con herramientas eficaces para no desmotivarnos y para seguir luchando por un mercado laboral que desarrolle condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, pese a la coyuntura actual.

(Artículo basado en el informe de Teresa Torns Martín “Las mujeres y el empleo en España ¿un futuro venturoso?”)

viernes, 4 de noviembre de 2011

“EN TÉRMINOS DE CONCILIACIÓN“

Los problemas para conciliar la vida laboral, familiar y personal habitualmente han quedado invisibilizados dentro de los límites de la vida privada. Esta situación, en muchos casos, es vivida como una auténtica decepción personal consecuencia de los estereotipos de género que concede a los hombres y las mujeres roles diferentes en cuanto a su presencia en las tareas domésticas y en el mundo laboral. Esta situación, tiene su expresión más injusta en el ámbito público para las mujeres, concretamente en el mundo laboral y en forma de: retrocesos frecuentes en el trabajo, estrés laboral, conflictos laborales y familiares, desigualdad en el acceso al mercado de trabajo o desigualdad de oportunidades.

Según el estudio “La sociedad de un vistazo” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la brecha media entre hombres y mujeres en labores domésticas es de 2 horas y 28 minutos en la OCDE, frente a las 3 horas y 7 minutos de España.

Según  los datos del Instituto Nacional de Estadística, existe una brecha importante entre los hombres y mujeres en activo. Los varones dedican 2 horas y 34 minutos a las actividades del hogar, frente a las 4 horas y 8 minutos que dedican las mujeres. En el caso de Inactividad, concurre la misma brecha media entre ambos sexos. Los hombres dedican 2 horas y 17 minutos, frente a las 4 horas y 42 minutos que emplean las mujeres.

Duración media diaria dedicada a actividades de hogar y familia según actividad (ocupados, parados), por las personas que realizan dicha actividad. 2009 (duración media diaria)







Horas y minutos

Varones
Mujeres
Activos

2:34
4:08
Ocupados

2:21
3:47
   - Empleadores o empresarios sin asalariados

2:12
3:52
   - Asalariados

2:23
3:46
Parados

3:17
5:24
Inactivos

2:17
4:42
Estudiantes

1:02
1:20
Jubilados o pensionistas

2:50
4:38
Labores del hogar

2:51 (u)
6:16
                     (u) dato poco significativo




                     Fuente: Encuesta de Empleo del Tiempo. Avance de resultados. INE


En términos económicos, el trabajo no remunerado, que en su mayoría realizan mujeres, en España representa el 41% del PIB. Dicho trabajo, contribuye al bienestar de nuestra sociedad y parece no ser valorado como debiera, precisamente por pertenecer a la esfera privada.

Si bien es cierto, que existen mejoras en lo que respecta a la conciliación por parte de las autoridades, también se plantean grandes dificultades que se materializan, sobretodo, atendiendo a la coyuntura actual de crisis y a la reforma laboral adoptada que suponen grandes barreras contra la igualdad en el trabajo.

Algunos Convenios Colectivos han ampliado las facilidades para conciliar la vida profesional y personal, ya que no disminuyen las retribuciones en situaciones concretas de quienes lo solicitan. Esto es, días u horas de ausencia pagadas que obedecen a motivos familiares. Sin embargo, aún existe mucha distancia entre la realidad y las “buenas intenciones”.

Los planes de igualdad, por su parte, son herramientas más concretas en materia de género que los convenios colectivos, pero menos eficaces que aquellos.
En su mayoría, estos planes establecen cuotas para una  promoción profesional más equilibrada entre mujeres y hombres, sin embargo el problema reside en que no se constituyen los medios necesarios para su aplicación y cumplimiento.

Todos los esfuerzos son pocos y resulta imprescindible conocer y reconocer que todo el trabajo de las mujeres es fundamental para lograr el bienestar cotidiano en nuestras sociedades.