Según se desprende del Barómetro de
Conciliación Edenred-IESE 2012, -estudio elaborado sobre una muestra de más de
7.000 encuestas a trabajadores y trabajadoras de 23 países con diferentes
situaciones familiares, grados de responsabilidad y edades-, las empresas que facilitan la conciliación
laboral y familiar de forma habitual a sus empleados consiguen aumentar un
19% su productividad.
No sólo concluye con este dato el
estudio que podría ser más que interesante para muchas empresas, también aporta
luz sobre otras cuestiones laborales que las empresas deberían tener en cuenta
a la hora de confeccionar su Plan Estratégico y de decidir sobre qué conceptos
se va a reducir costes.
Que el estudio ofrezca datos como que un 40% de l@s trabajador@s en el mundo no están
comprometid@s con su empresa, aunque un 95%
de l@s que trabajan en entornos que favorecen la conciliación sí lo están,
frente al 60% de l@s que trabajan en
empresas que no la favorecen, son fundamentos más que importantes para
analizar y no perder de vista.
Al parecer, los entornos laborales
que favorecen la conciliación, multiplican por cuatro el compromiso de l@s emplead@s y el
80% de las personas entre los 29 y 47 años (Generación
X) tiene intención de dejar la
empresa en entornos laborales que dificultan sistemáticamente la conciliación.
Todas éstas son referencias positivas para muchas empresas,
ya que ponerlas en práctica reportaría un beneficio directo a la productividad
y al clima laboral que no supone unos costes demasiado elevados, aunque sí una
voluntad y un compromiso por parte de la dirección.
Sin embargo, la crisis está repercutiendo directamente en el
presupuesto que muchas empresas española destinaban a conciliación, y por ende
se ve afectado el compromiso hacia las medidas de conciliación.
La inversión
media que venían realizando las organizaciones españolas en acciones
relacionadas con la conciliación, según los datos de PeopleMatters - consultora
especializada en Gestión de Personas- era de unos 40 euros por empleado y año. En
la actualidad y según los datos de dicha consultora, se está apreciando una
reducción de hasta un 40% en las inversiones.
Esta
situación subyace de políticas empresariales que basan sus estrategias en el
corto plazo y que atienden únicamente a indicadores como la productividad.
Habrá
que recomendar a las empresas
que repasen las cifras que abalan que cuanto
más enriquecedor es el entorno laboral, mayor es el compromiso de los empleados y el aumento de
la productividad es notorio; recordarles
que hay que organizar la actividad pensando en las personas, no sólo en los
puestos de trabajo y que el “salario emocional”, muchas veces, no requiere una
gran inversión económica sino que se traduce en medidas sin coste que buscan la
satisfacción de l@s emplead@s.
Hay
que interiorizar de una vez que la conciliación no es sólo cosa de mujeres, que
no es una moda o una política empresarial en la que sólo se invierte si el
balance de la empresa es altamente positivo; ¡estamos hablando de cómo
queremos vivir!
