La idea de este artículo es redactar
un pequeño análisis de las situación de las mujeres en el mercado laboral
español, apoyándonos en varios artículos de opinión, actuales, como: “¿Por qué España tiene un desempleo tan
elevado?”, de Vicenç Navarro y “Recortes
de Rajoy: las mujeres cargan con la peor parte”, de Juan Torres López.
Además de tomar como refrencia
diversas cifras que han sido actualizadas de los datos de las tablas del texto:
“Desprovistas de poder pero nunca olvidadas: las desigualdades de género como
elemento estructurante de la organización del trabajo”, de María. M.
Poveda Rosa.
TABLA
1
Mujeres
en edad laboral según su relación con la actividad
Evolución
desde 2010 hasta 2012 (Números absolutos en miles)
AÑO
|
Población
> 16 años
|
ACTIVAS
|
Ocupadas
|
Paradas
|
INACTIVAS
|
2008*
|
19.432,0
|
9.764,4
|
8.565,8
|
1.198
|
9.667,6
|
2010
|
38.450,80
|
10.213,30
|
8.154,20
|
2.059,00
|
9.409,50
|
2011
|
38.512
|
10.367,90
|
8.092,70
|
2.275,20
|
9.317,60
|
2012
|
38.493,60
|
10.521,60
|
7.905,90
|
2.615,20
|
9.198,60
|
Fuente: Elaboración propia a partir de
datos de la EPA I trimestre.
*Datos del II trimestre de 2008 (EPA)
TABLA 2
Balance Mercado de Trabajo. 2010-2012. (Con datos de 2008)
Población 16 y más
|
ACTIVOS
|
|||||
AÑO
|
Total
|
H
|
M
|
Total
|
H
|
M
|
2008*
|
38.161
|
18.729
|
19.432
|
22.806
|
13.042
|
9.764
|
2010
|
38.450,80
|
18.828,00
|
19.622,80
|
23.006,90
|
12.793,60
|
10.213,30
|
2011
|
38.512,00
|
18.826,60
|
19.685,40
|
23.061,80
|
12.694,00
|
10.367,90
|
2012
|
38.493,60
|
18.773,40
|
19.720,30
|
23.072,80
|
12.551,10
|
10.521,60
|
OCUPADOS
|
PARADOS
|
|||||
AÑO
|
Total
|
H
|
M
|
Total
|
H
|
M
|
2008*
|
20.425
|
11.859
|
5.566
|
2.381
|
1.182
|
1.198
|
2010
|
18.394,20
|
10.239,90
|
8.154,20
|
4.612,70
|
2.553,70
|
2.059,00
|
2011
|
18.151,70
|
10.059,00
|
8.092,70
|
4.910,20
|
2.635,00
|
2.275,20
|
2012
|
17.433,20
|
9.527,30
|
7,905,9
|
5.639,50
|
3.023,80
|
2.615,20
|
Fuente: Elaboración propia a partir de
datos de la EPA I trimestre.
*Datos del II trimestre de 2008 (EPA)
Como apunta Vicenç Navarro, la
evidencia muestra que en España se crean y se destruyen puestos de trabajo muy
fácilmente, ya que la creación y la destrucción de ocupación en el mercado
español es muy sensible a las variaciones del ciclo económico.
Esta debilidad de nuestro mercado de
trabajo incide de forma más directa en las mujeres, ya que ocupan puestos de
trabajo más sensibles de ser destruidos. ¿Por qué las mujeres ocupan puestos de
trabajo más vulnerables?, bien, existe una clara división sexual del trabajo en
la que podemos observar una segregación vertical que se caracteriza por lo que
conocemos como “techo de cristal”, en lo que respecta a la promoción a puestos
de responsabilidad y los “suelos pegajosos” que hacen referencia a las
responsabilidades y cargas afectivas y emocionales que en el ámbito doméstico
acaban recayendo sobre las mujeres, atrapándolas con los lazos de los afectos
que dificultan o impiden su salida y realización personal lejos del ámbito familiar.
Además de dicha segregación, también
hay una clara segregación ocupacional que hace que existan sectores claramente
feminizados u ocupaciones que se consideran de mujeres.
La brecha salarial es otra
característica que describe el trabajo femenino, así como las formas de trabajo
atípico o los contratos a tiempo parcial, que son más sufridos que escogidos
para muchas mujeres que no encuentran otra alternativa. Sobre estas barreras se
suma el hecho de que la puerta giratoria no gira y que no existe una
corresponsabilidad real.
Cuando las
mujeres entran en el mercado de trabajo, se encuentran con un sistema pensado
para hombres que pueden trabajar a tiempo completo porque no soportan las
pesadas cargas familiares. Ante este hecho, las mujeres se ven empujadas hacia
puestos de trabajo menos cualificados, más inestables y peor remunerados.
Todas estas características son
propias de condiciones laborales claramente precarizadas, que además conllevan
un incremento de las desigualdades sociales.
Esta situación lo que plasma es que
existen distintos mercados laborales que se caracterizan por una jerarquización
de los mismos, en la que los rasgos masculinos ocupan determinados trabajos que
“casualmente” coinciden con unas condiciones más favorables como son: jornadas
completas, contratos indefinidos y mayores salarios; y unos rasgos femeninos
que como hemos visto ocupan otros espacios con valoraciones desiguales.
Las cifras actuales, también es
cierto, nos indican una clara feminización del empleo o lo que es lo mismo una
precariedad global pata todos/as.
Precisamente para corregir
situaciones de desigualdad como las que se dan en el mercado laboral, las
políticas de igualdad se encaminan a equiparar y corregir esa falta de equidad
que existe entre hombres y mujeres. Sin embargo, igual que se crean políticas
en pro de la igualdad, se aprueban políticas que no tienen en cuenta la
perspectiva de género y que suponen un perjuicio para las mujeres.
Es lo que está ocurriendo en la
actualidad en nuestro contexto de crisis económica y con las decisiones que el
gobierno del PP está tomando. En el texto de Juan Torres se detalla muy bien
qué medidas son las que perjudicarán de una manera más intensa a las mujeres, y
que todavía no podemos ver en cifras pero se dejarán sentir.
La congelación del salario mínimo,
-ya que las mujeres suelen disfrutar de menor renta-, la reforma del IRPF, la
bajada de las pensiones –pues reciben pensiones más bajas que los hombres como
media y son mayores perceptoras de las mismas-, la falta de recursos para Ley
de Dependencia, la congelación de plantillas en el sector público –sector con
una gran incorporación de mujeres-, la promoción del empleo a tiempo parcial -más
sufrido que escogido por muchas mujeres- y la disminución en el gasto social
son sólo algunos ejemplos de medidas que no han sopesado el impacto que van a
tener en el empleo femenino y que en las cifras de próximos años vamos a ver
reflejado.
Ante este panorama parece que la dificultad de la mayoría de mujeres
españolas que se han incorporado al mercado de trabajo español en estos últimos
veinticinco años no va a ser cómo lograr alcanzar las cúpulas directivas, sino
cómo permanecer en el empleo y cómo lograr que sea un empleo estable y de
calidad, ya que parece que los suelos pegajosos van a ir en aumento, así como
la precariedad global de los puestos de trabajo.