viernes, 25 de noviembre de 2011

VIOLENCIA MACHISTA

Hace una semana leía un artículo en el periódico que titulaba “Las nórdicas, las más maltratadas de Europa”. Mi sorpresa fue grande, pues desde mi escaso conocimiento entendía que los países nórdicos de Europa representaban un ejemplo en Sistema de Bienestar y en logros alcanzados en clave de igualdad, sobretodo y en lo que respecta al ámbito laboral.

Según este artículo, Amnistía Internacional acusaba concretamente a países como Finlandia de no luchar contra la violencia sexual, de hecho, en este país solo se informa del 2 al 10% de las agresiones frente al 25% de Dinamarca. Según datos de dicha organización, entre el 40 y el 50% de las mujeres nórdicas han sido víctimas de la violencia por parte de algún hombre, a pesar de ser países que han trabajado bien las políticas de igualdad.

La cuestión es más grave en países como Eslovenia, Grecia, Holanda, Hungría, Lituania, Polonia y Rumania donde no se registran informaciones sobre violencia de género en ningún organismo oficial. Aunque para caso grave el de Italia, la Corte Suprema puede bajar la pena de un agresor si la causa son los celos; Berlusconi a este respecto llegó a declarar que no pensaba pugnar el fallo de la Corte Suprema.

De hecho, Susanna Bianconi, presidenta de la Casa de la Mujer contra la Violencia de Bolonia, denuncia que en los informativos se suele hablar de “actos de celos, de demasiado amor” cuando se abordan este tipo de sucesos.

Se siguen perpetuando estereotipos sexistas y a mi modo de verlo, se sigue teniendo la idea en algunos de estos países de que la violencia sexual pertenece al ámbito de lo privado y como tal no hay que tomar parte en estas cuestiones por parte de las autoridades públicas.

Afortunadamente en España existe una conciencia clara sobre la necesidad de afrontar y luchar contra esta lacra que tiene su más profundo arraigo en el machismo; y donde much@s tenemos claro que “lo personal es político”.

Pese a esta situación ventajosa que vivimos en España con respecto a otros países europeos,  un estudio de la Secretaría de Estado de Igualdad reveló, hace ya un año, que casi una de cada diez adolescentes españolas de entre 13 y 18 años (un 9,2%) manifiesta haber vivido situaciones de maltrato por parte de su pareja, como ser insultada, o golpeada.
De las 54 mujeres muertas a manos de sus parejas o ex - parejas en lo que llevamos de año, 16 tenían menos de 30 años. Tres de ellas no superaban la veintena.

¿Qué sigue pasando?

Según un estudio de la Federación de Mujeres Progresistas presentado en Madrid, el 80% de los adolescentes cree que, en una relación de pareja, la chica debe complacer a su novio. Estos datos, se obtuvieron de 1.396 cuestionarios realizados a jóvenes de entre 14 y 18 años en Madrid y Burgos,  y manifiestan que la idea del "amor romántico" es la base de las relaciones de pareja en el imaginario de muchos adolescentes, todavía hoy en día.

Esto implica, que para muchos adolescentes el amor y las relaciones de pareja están relacionados con "la historia del príncipe y la princesa", donde la posición de la mujer en el mundo siempre es en referencia a lo que sea su pareja, de manera que el objetivo de ella es complacerle a él.

Eso explica que tres de cada diez adolescentes encuestados consideren que una mujer se siente "realizada" cuando tiene novio. Asimismo, según el estudio, más del 40% de los jóvenes cree que "el chico debe proteger a su chica" y seis de cada diez considera que los celos son normales en una relación de pareja.

Lo preocupante de estas reflexiones es que se perpetúan los roles sexistas, donde se entienden las situaciones de control por parte de ellos y sumisión por parte de ellas. Según el estudio, los adolescentes suelen vincular la violencia de género únicamente al ámbito doméstico, a las relaciones de pareja y a problemas de alcohol y drogas.; únicamente el 21% relaciona directamente esta lacra con el machismo.

Este hecho puede deberse a una ilusoria imagen de igualdad, ya que las mujeres están menos discriminadas que en generaciones anteriores y parece que sólo somos consientes de que la situación de desigualdad sigue conviviendo en nuestras sociedades, cuando accedemos al mercado de trabajo y comprobamos la brecha de género, así como las dificultades femeninas para promocionar dentro de la empresa.

Lo que alarma de todo esto es que los adolescentes siguen repitiendo estereotipos del pasado, y que además no identifican con el machismo. La mayoría de entrevistados para dicho estudio,  considera que la agresividad y la valentía son características masculinas, mientras que la ternura y la comprensión son comportamientos propios de chicas. Esta percepción y según advierte la Federación de Mujeres Progresistas, encierra un grave problema, y es que las chicas, "al describir la agresividad como una actitud natural de los hombres, no identifican los episodios de violencia porque los ven normales".

El resultado del estudio de la Federación de Mujeres Progresistas, da la voz de alarma y nos invita a reflexionar. Pese a la lucha feminista, la visibilidad de la violencia de género, las políticas de igualdad, etc., los adolescentes siguen recibiendo el mismo mensaje arcaico más propio de otras épocas –que no queremos recordar-  y que pueden suponer el preludio de episodios considerados violencia de género, sin que ell@s sean conscientes.

La ilusoria imagen de igualdad, no debe permitir que creamos que “ya está todo conseguido” y que no se actúe de forma tajante y desde todos los ámbitos contra esta lacra que no beneficia a nadie.

lunes, 21 de noviembre de 2011

QUÉ BONITO ES VIVIR, ¿SI HAS NACIDO AQUÍ?

Como he apuntado en otros artículos, me preocupa el pensamiento que se extiende de que en tiempos de crisis la igualdad debe relegarse a un segundo plano. Hay que  guardarla en un cajón a la espera de volver a sacarla cuando los tiempos acompañen.
A colación de esta reflexión y del artículo que leí no hace mucho “Los 5 peores países para ser mujer”, me pregunto ¿qué pasa con los países dónde no hay momentos de auge económico?, ¿en estos países no tiene cabida, si quiera, la idea de igualdad?
Las respuestas a estas cuestiones parece contestarlas el propio artículo y la realidad que en él se describe. Es la revista FP  quien desglosa los cinco lugares donde nacer mujer supone un destino fatal:
1.       AFGANISTÁN:
Este país ocupa el primer puesto de los cinco, como el lugar del mundo más peligroso para ser mujer. Violencia, insalubridad o pobreza son las dificultades a las que se enfrentan diariamente las mujeres afganas. La guerra, el conflicto latente o los años vividos bajo el régimen Talibán han provocado algunas de las experiencias más aterradoras contra ellas.
Según datos de UNICEF y la organización IRIN:
  • 1 de cada 11 afganas mueren durante el parto.
  • El 80% de mujeres y niñas son forzadas a casarse, además de ser víctimas de agresiones sexuales, violencia física o crímenes de honor.
  • El 77% sufre discriminación laboral.
  • El 94% están incapacitadas económicamente.
  • El 91% reciben castigos físicos.
Su situación desde la caída del régimen Talibán en 2001 ha mejorado en algunos aspectos, pero estos logros que se han alcanzado en materias como educación, trabajo o código de vestimenta siguen siendo mínimos (el 87% son analfabetas según IRIN). En Afganistán, que es considerado como un Estado fallido, resulta impensable que por ahora pueda haber una ley contra los abusos sexuales.
2.       REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.
El nivel de agresiones sexuales en RDC es el más alto del mundo. 48 mujeres son violadas cada hora, unas 1.552 al día y aproximadamente 420.000 El
El nivel de agresiones sexuales en RDC es el más alto del mundo.  Según un informe presentado por American Journal of Public Health:
  • 48 mujeres son violadas cada hora.
  • 1.552 al día.
  • 420.000 al año.
La RDC sigue sufriendo las consecuencias de la guerra y el desastre humanitario sufrido entre 1998 y 2003, donde 5,4 millones de personas fueron asesinadas. La débil estructura política, económica y social que se ha formado y el hecho de que exista una amplia corrupción en el Gobierno no mejoran la situación del país y empeora, aún más, la de las mujeres, ya que no hay una organización jurídica que permita denunciar las agresiones. La mayoría de los delitos se quedan impunes.  
En RDC el acceso a la educación y la salud es nulo para las mujeres y las niñas. Además el hambre y la falta de recursos dificultan la situación, ya que en ocasiones los traslados para conseguir comida se conviertan en trampas, al ser asaltadas y agredidas en los caminos. La discriminación es otro factor que no mejora la vida de las mujeres, según el Social Institutions and Gender Index:
  • Un 0% pueden firmar documentos legales sin el consentimiento de los maridos.
3.       PAKISTÁN.

La violencia y discriminación contra las mujeres en Pakistán es desmesurada. Las prácticas culturales, tribales y religiosas son los detonantes de que las mujeres sean víctimas diarias de agresiones en sus propios hogares.
Entre algunas de esas prácticas, según TrustLaw, están:
  • Ataques con ácido (85%).
  • Matrimonios forzosos (93%).
  • 1000 mujeres y niñas al año son víctimas de crímenes de honor.
  • El 90% sufren violencia diaria en los hogares.
En Pakistán la base del problema es la discriminación y la falta de leyes que amparen a las mujeres. La inexistencia de condenas judiciales o la impunidad de los crímenes agravan aún más las agresiones a las que son sometidas diariamente. El país no reconoce la violación por parte del cónyuge y castiga severamente a las mujeres que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP):
  •  Una mujer gana un 82% menos que un hombre.
  • No tienen derecho sobre las tierras o las propiedades.
  • El 83% no tienen acceso a la educación.
  • Un 67% sufren discriminación en el reparto de las herencias.
No obstante, en el país se han conseguido algunos logros legales; está en proceso de aprobación una ley contra la violencia en el hogar y se han creado normativas que protegen a las mujeres trabajadoras contra el acoso sexual, el secuestro o la intimidación.
      4.       INDIA.
El tráfico de personas y la esclavitud sexual son dos de los mayores problemas que azotan al país. 50 millones de niñas han desaparecido durante el último siglo, víctimas de infanticidio, según el Fondo de Población de Naciones Unidas. Según la Oficina Central de Investigación de India, hay 3 millones de prostitutas en el país de las cuales el 40% son menores. Y un elevado porcentaje está sometido a trabajos y matrimonios forzados (al 44,5% de las niñas las obligan a casarse antes de los 18 años, de acuerdo con datos presentados por el ICRW). 
El gran problema es la falta de transparencia del Gobierno y la débil persecución que se hace de este tipo de delitos. La mayoría de los crímenes no son penados, por lo tanto no son erradicados. Otro problema es la falta de acceso a la educación de las mujeres, según TrustLaw el 90% es la cifra estimada. En India la discriminación viene incluso antes del nacimiento de las mujeres, de hecho se producen unos 12 millones de abortos cuando el sexo es femenino, en la mayoría de los casos esta práctica se realiza para evitar los costes de los matrimonios y las dotes femeninas.
5.       SOMALIA.
Somalia ocupa el último lugar en la lista, pero según palabras de la ministra para Desarrollo de las Mujeres y Bienestar Familiar del país, Maryan Qasim: “Si me preguntaran cual es el lugar más peligroso para ser mujer del mundo, yo diría, sin lugar a dudas, Somalia”.
Somalia es uno de los países más pobres, con mayor violencia y peor legislación en el mundo. Entre los múltiples problemas a los que se enfrentan las mujeres están:
  • El alto índice de mortalidad al dar a luz.
  • Las violaciones.
  • Los matrimonios infantiles forzados
  • La Mutilación Genital Femenina (MGF) a las que son sometidas todas las  niñas entre 4 y 11 años en el país. (Según UNICEF el porcentaje es de 95% e incluso, está aumentando).
La ley desprotege totalmente a la mujer y la mayor amenaza a la que se enfrentan según Maryan Qasim, es a “quedarse embarazada, no la guerra”, ya que 1 de cada 14 mujeres mueren al dar a luz.
Según datos de TrustLaw:   
  • La representación femenina en las instituciones gubernamentales es ínfima, sólo el 9,5% de las sillas del Parlamento están ocupadas por mujeres.
  • El 100% no tiene acceso a la educación
  • El 86% no cuenta con una alimentación adecuada.
Después de leer esto y de recomponerte ante tal escenario de horror, parece una evidencia la suerte que hay que tener al nacer, sobretodo, cuando eres mujer.
Es indudable que la situación en estos países tanto para hombre como para mujeres es alarmante; contextos bélicos, pobreza, desigualdad, escaso acceso a la sanidad o a la educación, etc. Pero lo que también es indudable, es que los hombres en estos contextos no se enfrentan a tasas de casi el 100% de falta de acceso a la educación, no reciben castigos físicos por parte de sus cónyuges, no están obligados a casarse siendo unos niños, no son víctimas de agresiones sexuales, mutilaciones genitales, no están incapacitados económicamente o no ganan salarios de casi un 83% menos por razón de su sexo… Ante este contexto, no parece que viviendo en la misma realidad, tengan las mismas oportunidades y/o consideraciones.

jueves, 17 de noviembre de 2011

PERSPECTIVAS DE ¿FUTURO?

¿Por qué la relación de las mujeres y el trabajo continúa siendo una cuestión debatida?, sin duda es la reflexión que me hago al vislumbrar la inexistencia de una corriente natural hacia la igualdad entre hombres y mujeres en éste, nuestro mercado laboral.

El fuerte impacto que está teniendo la reciente crisis en la desorbitada cifra de parados, parece obviar que la única novedad de esta situación de crisis, en relación a nuestro característico mercado de trabajo, es el aumento del paro masculino.

Ante esta reflexión, conviene aclarar que desde 1985,  el aumento permanente de la presencia de mujeres en el mercado de trabajo supuso también la aparición de un paro femenino que todavía perdura. Una tasa de paro femenina que ha sido capaz de resistir, incluso ante el gran volumen de ocupación creada en la designada década dorada (1995-2005) o durante los años de la denominada burbuja inmobiliaria. Es decir,  las tasas de paro femeninas tradicionalmente han sido  superiores a las masculinas.

Las mujeres ocupadas, sean o no conscientes de esta situación, ven restringidas sus posibilidades por una segregación ocupacional que concentra el empleo femenino. Dicha segregación, cuando es  horizontal significa que las mujeres suelen estar ocupadas en los servicios o en las industrias que requieren mucha presencia de mano de obra y poca tecnología. Y cuando es vertical significa que aquellas mujeres que pueden, tengan enormes dificultades para promocionar en su carrera profesional y alcanzar las cúpulas directivas.
Cabe destacar que  la gran mayoría de las ocupadas suelen ocupar sectores y empleos de baja cualificación, con bajos salarios y peores contratos (temporales, fijos discontinuos y a tiempo parcial) y que la segregación vertical, sólo afecta a una minoría de mujeres ocupadas.

Desde luego y en vista de las características que soporta el empleo femenino, la norma social que mejor lo define, en su mayoría, es la precariedad laboral.

En definitiva, la dificultad de la mayoría de mujeres españolas que se han incorporado al mercado de trabajo español en estos últimos veinticinco años no es cómo lograr alcanzar las cúpulas directivas, sino cómo permanecer en el empleo y cómo lograr que sea un empleo estable y de calidad.

Pero, ¿qué perspectiva de futuro se vislumbra en esta coyuntura de crisis?

Por ahora parece que el sector servicios es el que menos se ha visto perjudicado dentro del tsunami de paro que ha cubierto todo el país, y es en este sector dónde más concentración de empleo femenino hay; lo cual es positivo.

El desarrollo en 2006 de la ley 39/2006 de "Promoción de la Autonomía Personal y atención a Personas en situación de Dependencia" podría y debería ser un horizonte de mejora y promoción de este tipo de empleos – que tradicionalmente desarrollan mujeres-, siempre y cuando se destinen los suficientes recursos a esta cuestión; sin embargo, el panorama actual en las administraciones públicas hace difícil el desarrollo de dicha ley.

La Ley de Igualdad 3/2007, promovida en 2007, para lograr la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, resulta una herramienta en el ámbito laboral que puede y debe utilizarse para cambiar la realidad y las mentalidades actuales de la sociedad española.

Parece que la situación es bastante ruinosa, aunque no hay que olvidar que contamos con herramientas eficaces para no desmotivarnos y para seguir luchando por un mercado laboral que desarrolle condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, pese a la coyuntura actual.

(Artículo basado en el informe de Teresa Torns Martín “Las mujeres y el empleo en España ¿un futuro venturoso?”)

viernes, 4 de noviembre de 2011

“EN TÉRMINOS DE CONCILIACIÓN“

Los problemas para conciliar la vida laboral, familiar y personal habitualmente han quedado invisibilizados dentro de los límites de la vida privada. Esta situación, en muchos casos, es vivida como una auténtica decepción personal consecuencia de los estereotipos de género que concede a los hombres y las mujeres roles diferentes en cuanto a su presencia en las tareas domésticas y en el mundo laboral. Esta situación, tiene su expresión más injusta en el ámbito público para las mujeres, concretamente en el mundo laboral y en forma de: retrocesos frecuentes en el trabajo, estrés laboral, conflictos laborales y familiares, desigualdad en el acceso al mercado de trabajo o desigualdad de oportunidades.

Según el estudio “La sociedad de un vistazo” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la brecha media entre hombres y mujeres en labores domésticas es de 2 horas y 28 minutos en la OCDE, frente a las 3 horas y 7 minutos de España.

Según  los datos del Instituto Nacional de Estadística, existe una brecha importante entre los hombres y mujeres en activo. Los varones dedican 2 horas y 34 minutos a las actividades del hogar, frente a las 4 horas y 8 minutos que dedican las mujeres. En el caso de Inactividad, concurre la misma brecha media entre ambos sexos. Los hombres dedican 2 horas y 17 minutos, frente a las 4 horas y 42 minutos que emplean las mujeres.

Duración media diaria dedicada a actividades de hogar y familia según actividad (ocupados, parados), por las personas que realizan dicha actividad. 2009 (duración media diaria)







Horas y minutos

Varones
Mujeres
Activos

2:34
4:08
Ocupados

2:21
3:47
   - Empleadores o empresarios sin asalariados

2:12
3:52
   - Asalariados

2:23
3:46
Parados

3:17
5:24
Inactivos

2:17
4:42
Estudiantes

1:02
1:20
Jubilados o pensionistas

2:50
4:38
Labores del hogar

2:51 (u)
6:16
                     (u) dato poco significativo




                     Fuente: Encuesta de Empleo del Tiempo. Avance de resultados. INE


En términos económicos, el trabajo no remunerado, que en su mayoría realizan mujeres, en España representa el 41% del PIB. Dicho trabajo, contribuye al bienestar de nuestra sociedad y parece no ser valorado como debiera, precisamente por pertenecer a la esfera privada.

Si bien es cierto, que existen mejoras en lo que respecta a la conciliación por parte de las autoridades, también se plantean grandes dificultades que se materializan, sobretodo, atendiendo a la coyuntura actual de crisis y a la reforma laboral adoptada que suponen grandes barreras contra la igualdad en el trabajo.

Algunos Convenios Colectivos han ampliado las facilidades para conciliar la vida profesional y personal, ya que no disminuyen las retribuciones en situaciones concretas de quienes lo solicitan. Esto es, días u horas de ausencia pagadas que obedecen a motivos familiares. Sin embargo, aún existe mucha distancia entre la realidad y las “buenas intenciones”.

Los planes de igualdad, por su parte, son herramientas más concretas en materia de género que los convenios colectivos, pero menos eficaces que aquellos.
En su mayoría, estos planes establecen cuotas para una  promoción profesional más equilibrada entre mujeres y hombres, sin embargo el problema reside en que no se constituyen los medios necesarios para su aplicación y cumplimiento.

Todos los esfuerzos son pocos y resulta imprescindible conocer y reconocer que todo el trabajo de las mujeres es fundamental para lograr el bienestar cotidiano en nuestras sociedades.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

“DISIMULADAMENTE DISCRIMINADAS”

El contexto es bien conocido, o no tanto. El mercado global de trabajo no se presenta así mismo como propio del mundo de la mujer. Las señales son evidentes. Desempleo, trabajo a tiempo parcial en muchas situaciones no elegido por las mujeres, laberintos de cristal, suelos pegajosos o techos de cristal y pensiones bajas, en ocasiones inexistentes.
De las características del mercado laboral para las mujeres, se desprende que el marco económico, social y financiero para las políticas relativas al trabajo de la mujer tienen que mejorar. La integración de la mujer en condiciones de igualdad real, en el mercado de trabajo actual y en el del futuro, su participación en la toma de decisiones de los modelos de trabajo, y en particular sobre los tiempos de trabajo, deben ser fines prioritarios. En palabras de Helga Konrad, ex ministra de asuntos de la mujer en Austria, "lo que es necesario para acelerar el proceso dirigido a la igualdad es un pacto para el empleo con las mujeres de Europa...".
En nuestro país, ser mujer joven, casada y con hijos es el perfil menos valorado en los procesos de selección de las empresas, según las conclusiones de la jornada organizada por APD Zona Norte y Ceoe-Cepyme Cantabria sobre la conciliación entre la vida familiar y laboral. Durante dicha jornada, se presentó un estudio de la Fundación Adecco, sobre los criterios de selección que se imponen en las empresas. Ese estudio se basó en el análisis de 1.500 personas, en su mayoría pertenecientes al departamento de recursos humanos. Se estableció que las características del candidato/a que más influyen en los procesos de selección son: el sexo, la edad, la situación familiar, la experiencia y la capacidad de comunicación. Estos dos últimos son los factores más importantes, pero cuando en un proceso de selección se encuentran dos personas con estas variables similares, el sexo, la edad y la situación familiar pasan a ser los factores decisivos.
De las conclusiones de este estudio y según los expertos, el mercado laboral acentúa las diferencias entre sexos.
Cuando las mujeres entran en el mercado de trabajo, se encuentran con un sistema pensado para hombres que pueden trabajar a tiempo completo porque no soportan las pesadas cargas familiares. Ante este hecho, las mujeres se ven empujadas hacia puestos de trabajo menos cualificados, más inestables y peor remunerados. El ejemplo más claro de ello, es la elevada concentración femenina en empleos a tiempo parcial. Este tipo de contrato de trabajo resulta ser más sufrido que escogido, es decir las personas escogen el tiempo parcial porque no tienen posibilidad de encontrar trabajos a jornada completa; afecta principalmente a las mujeres, y desde luego, no conduce a una redistribución equilibrada de las responsabilidades familiares.
Los hechos aquí expuestos, se corresponden con una discriminación indirecta que por su propia naturaleza, en muchos casos se pasa por alto o no se alcanza a ver. El concepto de discriminación indirecta se elaboró por la corte Suprema de los Estados Unidos en la década de los 70, como consecuencia de la lucha de los líderes negros y que tuvo como resultado la "Civil Rights Act". Dicho concepto de discriminación indirecta está formulado en la LOI y reproduce el concepto contenido en la directiva 2006/54:
"Se considera discriminación indirecta por razón de sexo la situación en que una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros pone a personas de un sexo en desventaja particular respecto a personas del otro, salvo que dicha disposición, criterio o práctica puedan justificarse objetivamente en atención a una finalidad legítima y que los medios para alcanzar dicha finalidad sean necesarios y adecuados".

Los convenios colectivos actuales recogen una serie de discriminaciones, tanto directas como indirectas, sobre todo en lo relativo a las categorías profesionales. "Directas" en cuanto a la enunciación "en femenino" que se hace de algunas categorías cuando se trata de trabajos que tradicionalmente vienen siendo desempeñados por mujeres, e "Indirectas" en cuanto a la incorrecta y discriminatoria valoración de los puestos de trabajo (salarios inferiores a categorías ocupadas mayoritariamente por mujeres, atribución de complementos a categorías desempeñadas mayoritariamente por hombres, etc..).
De alguna manera, los convenios colectivos son las herramientas más cercanas que tenemos, tal y como se ha expuesto en anteriores artículos. De esta condición nace la necesidad de subsanar dichas discriminaciones de entre los propios convenios, como medida más directa. Entre los objetivos para eliminar la discriminación en lo que hace referencia a los convenios colectivos, destaca la iniciativa de crear comisiones de Igualdad de Oportunidades o la figura del agente de igualdad para así evitar la introducción de clausulas (indirectamente) discriminatorias. La idea debe residir en potenciar la participación de las mujeres en las mesas negociadoras, ya que las reivindicaciones que parecen de exclusivo interés para las mujeres (cuando no debería ser así) son las primeras que se excluyen durante el proceso negociador.

martes, 1 de noviembre de 2011

AMAS DE CASA: TRABAJADORAS

El pasado mes de septiembre, una sentencia del tribunal supremo ha reconocido que una ama de casa tiene derecho a percibir una indemnización por los años dedicados al trabajo doméstico. Con algunas limitaciones, la Justicia española ha dado el primer paso en el largo camino que supone reconocer a las amas de casa como trabajadoras.


En el caso concreto que se juzgaba se tenía que dirimir el divorcio de un matrimonio, con régimen de separación de bienes y en el que ella no había contribuido al aumento del patrimonio de la pareja. Sin embargo, el fallo del Tribunal Supremo establece que «el derecho a obtener la compensación por haber contribuido a las cargas del matrimonio con trabajo doméstico en el régimen de separación de bienes requiere que habiéndose pactado el mismo, el cónyuge haya contribuido a las cargas del matrimonio solo con el trabajo realizado para la casa. Se excluye, por tanto, que sea necesario para obtener la compensación que se haya producido un incremento patrimonial del otro cónyuge».
Dicha sentencia da respuesta a las reivindicaciones que desde distintas organizaciones se han venido haciendo, pero no de una forma profunda.
Existe una cara oculta en este avance social que hace referencia a su alcance y valoración. En lo que hace referencia al alcance de esta sentencia, sólo podrán acceder a esta indemnización las mujeres que se divorcien en régimen de separación de bienes y acogidas al derecho común y por ahora, quedan totalmente excluías aquellas que estuvieran casadas en régimen de bienes gananciales y acogidas al derecho foral. En el caso de España, la mayoría de matrimonios se llevan a cabo en régimen de bienes gananciales, a excepción de algunas comunidades como Cataluña o Baleares, por lo que existen muy pocos matrimonios en régimen de separación de bienes, que es a los que afecta la jurisprudencia.
En cuanto a la valoración, la cuantía de la indemnización adjudicada se ha establecido sin tener en cuenta que el trabajo de las amas de casa se asemeja más al que realiza una asistenta interna. De hecho, no hay ni una sola ama de casa que trabaje sólo 8 horas al día, libre los fines de semana, tenga 30 días de vacaciones y cotice a la Seguridad social con su pertinente derecho a la prestación de jubilación.
Como he dicho, esta sentencia es el primer paso de un largo camino por andar, pero en la que se empieza a reconocer el menoscabo que tradicionalmente han sufrido las mujeres relegadas a amas de casa.