Hace una semana leía un artículo en el periódico que titulaba “Las nórdicas, las más maltratadas de Europa”. Mi sorpresa fue grande, pues desde mi escaso conocimiento entendía que los países nórdicos de Europa representaban un ejemplo en Sistema de Bienestar y en logros alcanzados en clave de igualdad, sobretodo y en lo que respecta al ámbito laboral.
Según este artículo, Amnistía Internacional acusaba concretamente a países como Finlandia de no luchar contra la violencia sexual, de hecho, en este país solo se informa del 2 al 10% de las agresiones frente al 25% de Dinamarca. Según datos de dicha organización, entre el 40 y el 50% de las mujeres nórdicas han sido víctimas de la violencia por parte de algún hombre, a pesar de ser países que han trabajado bien las políticas de igualdad.
La cuestión es más grave en países como Eslovenia, Grecia, Holanda, Hungría, Lituania, Polonia y Rumania donde no se registran informaciones sobre violencia de género en ningún organismo oficial. Aunque para caso grave el de Italia, la Corte Suprema puede bajar la pena de un agresor si la causa son los celos; Berlusconi a este respecto llegó a declarar que no pensaba pugnar el fallo de la Corte Suprema.
De hecho, Susanna Bianconi, presidenta de la Casa de la Mujer contra la Violencia de Bolonia, denuncia que en los informativos se suele hablar de “actos de celos, de demasiado amor” cuando se abordan este tipo de sucesos.
Se siguen perpetuando estereotipos sexistas y a mi modo de verlo, se sigue teniendo la idea en algunos de estos países de que la violencia sexual pertenece al ámbito de lo privado y como tal no hay que tomar parte en estas cuestiones por parte de las autoridades públicas.
Afortunadamente en España existe una conciencia clara sobre la necesidad de afrontar y luchar contra esta lacra que tiene su más profundo arraigo en el machismo; y donde much@s tenemos claro que “lo personal es político”.
Pese a esta situación ventajosa que vivimos en España con respecto a otros países europeos, un estudio de la Secretaría de Estado de Igualdad reveló, hace ya un año, que casi una de cada diez adolescentes españolas de entre 13 y 18 años (un 9,2%) manifiesta haber vivido situaciones de maltrato por parte de su pareja, como ser insultada, o golpeada.
De las 54 mujeres muertas a manos de sus parejas o ex - parejas en lo que llevamos de año, 16 tenían menos de 30 años. Tres de ellas no superaban la veintena.
¿Qué sigue pasando?
Según un estudio de la Federación de Mujeres Progresistas presentado en Madrid, el 80% de los adolescentes cree que, en una relación de pareja, la chica debe complacer a su novio. Estos datos, se obtuvieron de 1.396 cuestionarios realizados a jóvenes de entre 14 y 18 años en Madrid y Burgos, y manifiestan que la idea del "amor romántico" es la base de las relaciones de pareja en el imaginario de muchos adolescentes, todavía hoy en día.
Esto implica, que para muchos adolescentes el amor y las relaciones de pareja están relacionados con "la historia del príncipe y la princesa", donde la posición de la mujer en el mundo siempre es en referencia a lo que sea su pareja, de manera que el objetivo de ella es complacerle a él.
Eso explica que tres de cada diez adolescentes encuestados consideren que una mujer se siente "realizada" cuando tiene novio. Asimismo, según el estudio, más del 40% de los jóvenes cree que "el chico debe proteger a su chica" y seis de cada diez considera que los celos son normales en una relación de pareja.
Lo preocupante de estas reflexiones es que se perpetúan los roles sexistas, donde se entienden las situaciones de control por parte de ellos y sumisión por parte de ellas. Según el estudio, los adolescentes suelen vincular la violencia de género únicamente al ámbito doméstico, a las relaciones de pareja y a problemas de alcohol y drogas.; únicamente el 21% relaciona directamente esta lacra con el machismo.
Este hecho puede deberse a una ilusoria imagen de igualdad, ya que las mujeres están menos discriminadas que en generaciones anteriores y parece que sólo somos consientes de que la situación de desigualdad sigue conviviendo en nuestras sociedades, cuando accedemos al mercado de trabajo y comprobamos la brecha de género, así como las dificultades femeninas para promocionar dentro de la empresa.
Lo que alarma de todo esto es que los adolescentes siguen repitiendo estereotipos del pasado, y que además no identifican con el machismo. La mayoría de entrevistados para dicho estudio, considera que la agresividad y la valentía son características masculinas, mientras que la ternura y la comprensión son comportamientos propios de chicas. Esta percepción y según advierte la Federación de Mujeres Progresistas, encierra un grave problema, y es que las chicas, "al describir la agresividad como una actitud natural de los hombres, no identifican los episodios de violencia porque los ven normales".
El resultado del estudio de la Federación de Mujeres Progresistas, da la voz de alarma y nos invita a reflexionar. Pese a la lucha feminista, la visibilidad de la violencia de género, las políticas de igualdad, etc., los adolescentes siguen recibiendo el mismo mensaje arcaico más propio de otras épocas –que no queremos recordar- y que pueden suponer el preludio de episodios considerados violencia de género, sin que ell@s sean conscientes.
La ilusoria imagen de igualdad, no debe permitir que creamos que “ya está todo conseguido” y que no se actúe de forma tajante y desde todos los ámbitos contra esta lacra que no beneficia a nadie.

Ya lo denunciaba Stieg Larsson en el primer libro de su trilogía.
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