Este artículo
nace de dos fuentes principales, la noticia que el pasado 5 de abril leía en elEconomista.es
“Las mujeres son más aptas para ser líderes empresariales porque toman decisiones más justas” y el estudio
“Rompiendo el techo de cristal: los beneficios de la diversidad de género enlos equipos de dirección”, realizado por un equipo de investigación de la Universidad
de Valencia.
Existe en las organizaciones lo que ha sido
denominado por las Ciencias Sociales el ‘techo de
La economía se encuentra en una fase de
intenso cambio, tanto técnico-organizativo como de filosofía empresarial. Ante este
nuevo entorno empresarial es necesario adoptar una actitud estratégica,
referida a productos y nuevas tecnologías, pero esencialmente es necesario un
cambio de cultura organizacional y de estilos de dirección para lograr un
funcionamiento más eficaz.
Los nuevos modos organizativos deben
aprovechar todo el potencial y los recursos humanos existentes como clave del
éxito. Es en estas circunstancias cuando el concepto de ‘diversidad’ en las
organizaciones cobra una gran importancia, ofreciendo la oportunidad de
introducir el criterio de ‘diversidad de género’ en los equipos directivos.
Entre los estilos de dirección que imperan
en la cultura actual destaca el liderazgo transformacional, que se basa en una
mayor atención a los problemas o asuntos clave de la organización y en el
establecimiento de una mayor confianza con los miembros del equipo (Bass, 1985;
Rosener, 1990). Este estilo de dirección orientado a las personas, se
caracteriza por fomentar la participación, compartir poder e información,
realzar el valor personal de los demás y motivar. Diversos estudios han
demostrado la relación del liderazgo transformacional con la mejora de la
eficacia, el clima y la satisfacción laboral (Ramos, 2002).
El estilo de dirección transformacional se
asocia con las características del estereotipo femenino. Por todo ello, la
incorporación de mujeres a puestos de dirección no se propone sólo como una
cuestión democrática o de justicia social, sino que puede ser un beneficio para
las organizaciones, debido a que la creación de equipos directivos diversos y
el estilo de dirección transformacional es congruente con la complejidad y
diversidad que caracteriza al mundo empresarial moderno.
Quiero compartir los resultados obtenido en
el estudio de investigación arriba citado, en el que se hacia la comparación de
dos empresas, diferentes en cuanto a la composición sexual (diversidad de
género) del equipo de alta dirección. El procedimiento en ambas empresas
consistió en medir las variables organizacionales de eficacia, clima y
satisfacción en los subordinados, a través de cuestionarios, y la valoración de
la diversidad, influencia sobre las políticas generales y su efecto en el
rendimiento en el personal directivo de ambas empresas, por medio de entrevistas.
Las conclusiones obtenidas fueron (entre
otras):
-Al indagar la opinión sobre la diversidad
de género, el personal de la muestra reconoce que la diversidad de mujeres y
hombres en los equipos de dirección permite compartir diferentes valores,
diferentes puntos de vista y diferentes aptitudes que enriquecen al equipo de
trabajo, mejorando el clima laboral, la satisfacción y, en definitiva, la
eficacia de la empresa.
-En general, se percibe un estilo de
dirección diferente entre directivos y directivas en algunos aspectos. Su
manera de dirigir, horizontal y centrada en las personas, parece ir en
consonancia con el estilo de liderazgo transformacional, más acorde con las
demandas organizacionales actuales en las que se potencia el trabajo en equipo
y el desarrollo del potencial diverso de las personas.
En definitiva, las propuestas encaminadas a
romper el techo de cristal mediante la estrategia de la diversidad de género en
los equipos directivos podemos resumirlas en medidas de flexibilización del
trabajo, políticas de selección y promoción no discriminatorias, políticas
salariales que tengan en cuenta la tarea y los resultados, sistemas de
evaluación globales y medidas para la conciliación de la vida familiar y
laboral. Todas estas medidas mejoran la calidad de vida y la satisfacción de
los trabajadores y trabajadoras, contribuyendo al mejor rendimiento y eficacia
de las empresas.

