Como he apuntado en otros artículos, me preocupa el pensamiento que se extiende de que en tiempos de crisis la igualdad debe relegarse a un segundo plano. Hay que guardarla en un cajón a la espera de volver a sacarla cuando los tiempos acompañen.
A colación de esta reflexión y del artículo que leí no hace mucho “Los 5 peores países para ser mujer”, me pregunto ¿qué pasa con los países dónde no hay momentos de auge económico?, ¿en estos países no tiene cabida, si quiera, la idea de igualdad?
Las respuestas a estas cuestiones parece contestarlas el propio artículo y la realidad que en él se describe. Es la revista FP quien desglosa los cinco lugares donde nacer mujer supone un destino fatal:
1. AFGANISTÁN:
Este país ocupa el primer puesto de los cinco, como el lugar del mundo más peligroso para ser mujer. Violencia, insalubridad o pobreza son las dificultades a las que se enfrentan diariamente las mujeres afganas. La guerra, el conflicto latente o los años vividos bajo el régimen Talibán han provocado algunas de las experiencias más aterradoras contra ellas.
Según datos de UNICEF y la organización IRIN:
1 de cada 11 afganas mueren durante el parto.
El 80% de mujeres y niñas son forzadas a casarse, además de ser víctimas de agresiones sexuales, violencia física o crímenes de honor.
El 77% sufre discriminación laboral.
El 94% están incapacitadas económicamente.
El 91% reciben castigos físicos.
Su situación desde la caída del régimen Talibán en 2001 ha mejorado en algunos aspectos, pero estos logros que se han alcanzado en materias como educación, trabajo o código de vestimenta siguen siendo mínimos (el 87% son analfabetas según IRIN). En Afganistán, que es considerado como un Estado fallido, resulta impensable que por ahora pueda haber una ley contra los abusos sexuales.
2. REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.
El nivel de agresiones sexuales en RDC es el más alto del mundo. 48 mujeres son violadas cada hora, unas 1.552 al día y aproximadamente 420.000 El
La RDC sigue sufriendo las consecuencias de la guerra y el desastre humanitario sufrido entre 1998 y 2003, donde 5,4 millones de personas fueron asesinadas. La débil estructura política, económica y social que se ha formado y el hecho de que exista una amplia corrupción en el Gobierno no mejoran la situación del país y empeora, aún más, la de las mujeres, ya que no hay una organización jurídica que permita denunciar las agresiones. La mayoría de los delitos se quedan impunes.
En RDC el acceso a la educación y la salud es nulo para las mujeres y las niñas. Además el hambre y la falta de recursos dificultan la situación, ya que en ocasiones los traslados para conseguir comida se conviertan en trampas, al ser asaltadas y agredidas en los caminos. La discriminación es otro factor que no mejora la vida de las mujeres, según el Social Institutions and Gender Index:
3. PAKISTÁN.
La violencia y discriminación contra las mujeres en Pakistán es desmesurada. Las prácticas culturales, tribales y religiosas son los detonantes de que las mujeres sean víctimas diarias de agresiones en sus propios hogares.
Entre algunas de esas prácticas, según TrustLaw, están:
- 1000 mujeres y niñas al año son víctimas de crímenes de honor.
En Pakistán la base del problema es la discriminación y la falta de leyes que amparen a las mujeres. La inexistencia de condenas judiciales o la impunidad de los crímenes agravan aún más las agresiones a las que son sometidas diariamente. El país no reconoce la violación por parte del cónyuge y castiga severamente a las mujeres que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP):
Una mujer gana un 82% menos que un hombre.
No tienen derecho sobre las tierras o las propiedades.
El 83% no tienen acceso a la educación.
Un 67% sufren discriminación en el reparto de las herencias.
No obstante, en el país se han conseguido algunos logros legales; está en proceso de aprobación una ley contra la violencia en el hogar y se han creado normativas que protegen a las mujeres trabajadoras contra el acoso sexual, el secuestro o la intimidación.
4. INDIA.
El tráfico de personas y la esclavitud sexual son dos de los mayores problemas que azotan al país. 50 millones de niñas han desaparecido durante el último siglo, víctimas de infanticidio, según el Fondo de Población de Naciones Unidas. Según la Oficina Central de Investigación de India, hay 3 millones de prostitutas en el país de las cuales el 40% son menores. Y un elevado porcentaje está sometido a trabajos y matrimonios forzados (al 44,5% de las niñas las obligan a casarse antes de los 18 años, de acuerdo con datos presentados por el ICRW).
El gran problema es la falta de transparencia del Gobierno y la débil persecución que se hace de este tipo de delitos. La mayoría de los crímenes no son penados, por lo tanto no son erradicados. Otro problema es la falta de acceso a la educación de las mujeres, según TrustLaw el 90% es la cifra estimada. En India la discriminación viene incluso antes del nacimiento de las mujeres, de hecho se producen unos 12 millones de abortos cuando el sexo es femenino, en la mayoría de los casos esta práctica se realiza para evitar los costes de los matrimonios y las dotes femeninas.
5. SOMALIA.
Somalia ocupa el último lugar en la lista, pero según palabras de la ministra para Desarrollo de las Mujeres y Bienestar Familiar del país, Maryan Qasim: “Si me preguntaran cual es el lugar más peligroso para ser mujer del mundo, yo diría, sin lugar a dudas, Somalia”.
Somalia es uno de los países más pobres, con mayor violencia y peor legislación en el mundo. Entre los múltiples problemas a los que se enfrentan las mujeres están:
El alto índice de mortalidad al dar a luz.
Las violaciones.
Los matrimonios infantiles forzados
La Mutilación Genital Femenina (MGF) a las que son sometidas todas las niñas entre 4 y 11 años en el país. (Según UNICEF el porcentaje es de 95% e incluso, está aumentando).
La ley desprotege totalmente a la mujer y la mayor amenaza a la que se enfrentan según Maryan Qasim, es a “quedarse embarazada, no la guerra”, ya que 1 de cada 14 mujeres mueren al dar a luz.
Según datos de TrustLaw:
La representación femenina en las instituciones gubernamentales es ínfima, sólo el 9,5% de las sillas del Parlamento están ocupadas por mujeres.
El 100% no tiene acceso a la educación
El 86% no cuenta con una alimentación adecuada.
Después de leer esto y de recomponerte ante tal escenario de horror, parece una evidencia la suerte que hay que tener al nacer, sobretodo, cuando eres mujer.
Es indudable que la situación en estos países tanto para hombre como para mujeres es alarmante; contextos bélicos, pobreza, desigualdad, escaso acceso a la sanidad o a la educación, etc. Pero lo que también es indudable, es que los hombres en estos contextos no se enfrentan a tasas de casi el 100% de falta de acceso a la educación, no reciben castigos físicos por parte de sus cónyuges, no están obligados a casarse siendo unos niños, no son víctimas de agresiones sexuales, mutilaciones genitales, no están incapacitados económicamente o no ganan salarios de casi un 83% menos por razón de su sexo… Ante este contexto, no parece que viviendo en la misma realidad, tengan las mismas oportunidades y/o consideraciones.