A punto de cumplir su primer año, el RD 3/2012 de 10 de febrero,
de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, celebra su aniversario
con unos resultados que no son los que el ejecutivo contempló: se está
despidiendo en mayor medida a través de la multiplicación de los Expedientes de
Regulación de Empleo y no se crea prácticamente nuevo empleo, ni siquiera con el
contrato indefinido que creó la Reforma Laboral, por el que se permite despedir
sin indemnización durante el primer año.
Los expedientes de regulación de empleo han proliferado
considerablemente. El despido objetivo y justificado, que tiene una indemnización
más baja -20 días por año trabajado-, ha aumentado significativamente. De la
misma manera, los despidos pactados en órganos de arbitraje han pasado de
23.524 hasta septiembre de 2011 a 43.227 en el mismo periodo de 2012, según el
Ministerio de Empleo.
Entre las modificaciones que la reforma laboral introdujo está la
eliminación del llamado despido exprés. Esta vía era cara —la indemnización más
alta— pero al mismo tiempo libre de trabas judiciales si la empresa asumía que
su decisión era injustificada y pagaba la compensación correspondiente. Al evitar
los tribunales, la dirección de la empresa también eludía pagar los salarios de
tramitación, esto es, el sueldo dejado de percibir desde el despido hasta que
llega la decisión judicial que otorgue la razón al trabajador/a y que suponía un
coste incierto que podía encarecer considerablemente la indemnización final.
A esta modificación hay que sumar otra que la reforma introdujo y que explica el aumento de las rescisiones
individuales pactadas. Desde febrero cuando un tribunal declara un despido
improcedente, es potestad de la empresa decidir si el empleado se reincorpora o
no al puesto de trabajo. Si opta por la reincorporación, debe pagar los
salarios de tramitación; si no regresa, se paga la indemnización correspondiente
y la cuenta queda saldada.
El acuerdo en los organismos de arbitraje y mediación llega cuando
un empleador despide a un empleado aduciendo una causa objetiva y este último
no se conforma y recurre la decisión ante el juez. Antes de llegar a los
tribunales, el caso tiene que pasar por un órgano de mediación y arbitraje y es
aquí donde se producen este tipo de acuerdos. La proliferación de pactos en dicho
punto del proceso llega porque los dos cambios citados han incentivado a ambas
partes a poner fin al pleito antes de llegar al juicio.
En lo que respecta al ya mencionado
nuevo contrato indefinido –contrato de emprendedores- que introduce la Reforma
Laboral, en concreto se firmo esta figura contractual en 77.260 ocasiones desde
su creación, según el Ministerio de Empleo. Pero esas firmas no estimularon los compromisos fijos, que quedaron en
1.085.637, casi 25.000 menos que el año anterior.
En su casi un año de vida, el contrato de emprendedores, se ha hecho un hueco entre las pymes
–empresas de menos de 50 trabajadores-, ya que son las únicas posibles
beneficiaras de esta figura contractual. De hecho, supuso el 21,8% de todos los
compromisos fijos firmados por este tipo de empresas.
En cuanto a los contratos fijos, en 2012 supusieron el 7,9% del total, apenas dos
décimas más que en 2011 y lejos de los porcentajes de 2008 (11,3%), 2009 (9,3%)
y 2010 (8,5%).
De estos datos puede observarse cierto efecto sustitución en
la estrategia de contratación de las pymes, en la que la nueva figura desplaza
a las antiguas. El número de contratos firmados no crece, en cambio, el que
permite despedir sin indemnización durante el año que dura el periodo de prueba
se hace un hueco.
La reforma laboral acompañada de los recortes y ajustes
producidos ha repercutido de manera más negativa en el empleo de las mujeres;
un empleo caracterizado por la brecha salarial, las formas de trabajo atípico o
los contratos a tiempo parcial, que son más sufridos que escogidos para muchas
mujeres que no encuentran otra alternativa.
Los datos de la EPA del cuarto Trimestre del 2012 lo muestran en toda
su dureza.
Según el retrato que recoge la Encuesta de
Población Activa del mercado laboral español, el desempleo aumentó en 187.300
personas en el cuarto trimestre, hasta rozar los seis millones de personas sin
trabajo. Con este nuevo repunte la tasa de paro aumenta hasta el 26,02%, una
cifra desconocida en la historia reciente del país.
El número de personas en paro en el cuarto trimestre del año se sitúa
en 5.965.400 con 187.300 más en comparación con el trimestre anterior. De
estas 187.300 nuevas personas que han
incrementado el paro, 116.200 son mujeres y 71.100, hombres.
La tasa de paro masculina aumenta 89 centésimas
hasta el 25,58%, mientras que la femenina sube 1,14 puntos y se sitúa en el
26,55%.
Este es el panorama laboral cuando se cumple un año de la reforma
laboral. Parece que dicha reforma no ha supuesto un repunte en la creación de
empleo como se decía, ni a servido para paralizar la avalancha de despidos.
¿Será ahora cuando se reconozca que la creación de empleo no sólo depende de
una reforma en las condiciones laborales?
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