viernes, 22 de febrero de 2013

22 de febrero: día europeo contra la discriminación salarial entre mujeres y hombres


La igualdad en las retribuciones económicas de hombres y mujeres, por la realización de un  mismo trabajo o por un trabajo de igual valor,  constituye un derecho recogido en Art. 28 del Estatuto de los Trabajadores, sin embargo esta desigualdad se sigue dando y es una de las más importantes discriminaciones que sufren las mujeres en el ámbito laboral.


Como cada  22 de febrero se celebra el día Europeo contra la discriminación salarial entre mujeres y hombre,  pero ¿porqué este día?, pues bien, para que el salario medio de una mujer en Europa sea igual al que un hombre recibe durante un año, ésta debe trabajar 418 días. Este número de jornadas laborales excede en 53 días los 365 del año natural, de forma que una mujer tendría que trabajar hasta el 22 de febrero del año siguiente para alcanzar el salario de un hombre.


Es por ello que se tomó esta fecha como día para la reivindicación de la equiparación salarial entre mujeres y hombres con la intención de visibilizar una problemática histórica y real que se sigue perpetuando, pese a que constituya una discriminación penalizada en diferentes normativas, tanto a nivel nacional como internacional.
A nivel internacional existe normativa al respecto desde  el Convenio 100 de la OIT de 1950, pasando por numerosos tratados y directivas hasta llegar a la más reciente del Parlamento Europeo de fecha 12 de diciembre de 2012, donde se aprobó la Resolución sobre la situación de los derechos fundamentales en la Unión Europea. Insta a la UE y a los Estados miembros a que dupliquen sus esfuerzos para conseguir los objetivos del Pacto Europeo por la Igualdad de Género (2011-2020) y a que adopten medidas para tratar la brecha salarial entre hombres y mujeres, la segregación en el trabajo.

Desde las instituciones se sigue trabajando en este sentido y seguimos encontrándonos con estudios y estadísticas que corroboran afirmaciones tales como que “Una mujer tiene que trabajar 82 días más que un hombre para cobrar lo mismo” o que “una mujer puede llegar a cobrar un 41,3% memos que un hombre”, según algunos informes de impacto de género. Leemos en prensa que las mujeres  perciben un salario anual en torno a un 20 % inferior al de los hombres por trabajos iguales o de igual valor,  pero parece haberse interiorizado esta desigualdad como natural en el mercado de trabajo con el consecuente riesgo de no analizar las consecuencias que de ello se derivan.

Nos enfrentamos a una  'brecha' de género que refleja las desigualdades acumuladas a lo largo de toda la vida, y que se agrava conforme se cumplen años, convirtiéndose en una amenaza real para las mujeres de mayor edad. ¿Y esto por qué ocurre?, en los casos en que las mujeres perciben prestación por sus años de trabajo, éstas sueles ser inferiores a las de los hombres, por varios factores: la diferencia salarial presente durante toda su trayectoria profesional, la interrupción o cese de la carrera laboral para cuidar de los hijos (o familiares enfermos o mayores) y una mayor tendencia a desempeñar trabajos de media jornada para poder conciliar.

Como explica la eurodiputada holandesa Ria Oomen-Ruijtenj, “tener un salario más bajo implica tener una prestación por desempleo y una pensión de jubilación más baja”, este efecto perverso supone que las mujeres mayores tienen más probabilidades de enfrentarse a la pobreza: un 22 % de las mujeres de 65 años o más corren el riesgo de caer en la pobreza, frente a sólo un 16 % de los hombres.
El informe publicado por UGT sobre “Diferencias sobre desigualdades salariales” señala muy acertadamente cómo la brecha salarial está produciendo una importante brecha social,  pues las mujeres se encuentran en una posición doblemente desfavorable: ser destinatarias de modalidades de contratación más precarias, y sufrir una penalización en las retribuciones por un trabajo de igual valor que el de un hombre - hasta el 23 por ciento menos-, que va a condicionar toda su trayectoria vital.

Y en todo esto, no hay que perder de vista que acabar con las diferencias de retribución entre mujeres y hombres, es lo justo y contribuye a la creación de una sociedad más igualitaria.

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